En Morena Chihuahua ya no se sabe si están buscando candidato a gobernador o escribiendo el guion de una serie política de varias temporadas.
Javier Corral decidió convertirse en el principal francotirador contra Cruz Pérez Cuéllar. Lo documentado es claro: ha cuestionado públicamente al alcalde con licencia, ha dicho que no apoyaría su eventual candidatura y su nombre aparece alineado políticamente con el sector que respalda a Andrea Chávez.
Pero en los pasillos circula una versión todavía más sabrosa: que el verdadero plan no sería solamente tumbar a Cruz de la candidatura, sino abrirle el camino a Andrea, esperar que gane la gubernatura y, cuando Cruz pierda el fuero, entonces vendría la segunda temporada: expedientes, tribunales y hasta cárcel.
¿Realidad? Hasta ahora, puro rumor. No hay evidencia pública que permita afirmar semejante libreto.
Lo curioso es que Corral parece estar jugando una partida bastante personal. Tanto, que mientras acusa a Cruz de representar aquello que él combate, terminó convertido en una pieza central de la guerra interna de Morena.
Y ahí está la ironía: el exgobernador que llegó al Senado por Morena, pero ha dicho que no milita en el partido, ahora parece tener más interés en decidir quién debe encabezar Morena en Chihuahua que varios morenistas de toda la vida.
Si la versión del pasillo fuera cierta, el asunto ya no sería una simple disputa por la candidatura. Sería una operación política con primera, segunda y hasta tercera temporada.
Y en Morena, por lo visto, todavía falta conocer el final de temporada.
Resulta interesante observar la mega campaña contra el suicidio que impulsa el Municipio de Chihuahua. Ahí están las lonitas de aproximadamente 3 por 1 metros colgadas en algunos puentes, aunque muchas veces el mensaje o el número telefónico prácticamente no se distingue. El tema, sin embargo, volvió a ponerse sobre la mesa por un foráneo, Kike Torres, quien durante su presencia en Chihuahua y en un mensaje compartido en la Iglesia Baluarte hizo referencia a las cifras de suicidio en la capital. Y aquí lo llamativo es que tuvo que venir alguien de fuera a revisar los números y recordarnos una problemática que está aquí, frente a nosotros.
Pero quizá lo más preocupante no sean solamente las cifras, sino la indolencia que puede percibirse frente al tamaño del problema. Porque después de encontrarse tres o cuatro lonitas contra el suicidio, basta avanzar un poco para encontrarse espectaculares de aproximadamente 12 por 7 metros promocionando al alcalde de Chihuahua. La diferencia en tamaño resulta difícil de ignorar: de un lado, pequeños mensajes que buscan prevenir una tragedia; del otro, enormes espacios destinados a mostrar la imagen del presidente municipal.
Y entonces surge la pregunta incómoda: ¿cuáles son las prioridades? Porque si realmente se trata de una campaña para prevenir suicidios y salvar vidas, quizá debería notarse con la misma fuerza que cualquier campaña de imagen institucional. Pero pareciera que para algunas cosas sí hay espacio, presupuesto y espectaculares gigantes, mientras que para un mensaje que puede ser literalmente de vida o muerte basta con una lona que casi nadie alcanza a leer. En Chihuahua, al parecer, las prioridades también tienen tamaño: para prevenir el suicidio, lonitas; para promover al alcalde, espectaculares.






