Ahora sí que al comisario Julio Salas se le volteó la tortilla. Durante meses Chihuahua Capital aparecía presumiblemente mejor parada que Juárez en materia de homicidios, mientras se repetía hasta el cansancio aquello de la inteligencia policial, los operativos y la coordinación. Juárez era el foco rojo. Pues septiembre llegó y Chihuahua rebasó a Juárez en homicidios dolosos. ¿Y ahora qué explicación toca, comisario?
Porque de Salas hemos escuchado mucha línea, mucho discurso de inteligencia, muchos anuncios de refuerzos y mucha promesa de que se está trabajando para contener la violencia. Pero los muertos no leen boletines. Y si la Policía Municipal ya tiene identificadas las zonas, los horarios, los grupos y los puntos donde se concentra la violencia, entonces alguien tendría que explicar por qué siguen ocurriendo tantos homicidios.
¿O cuál es la estrategia, esperar a que los delincuentes se maten entre ellos? Porque eso podrá ayudar a las estadísticas después del entierro, pero no sirve de mucho para una familia que vive tranquilamente y de pronto escucha disparos afuera de su casa, mientras unos sujetos llegan a matar al vecino. Ahí no hay inteligencia que presumir ni operativo que justificar: hay una autoridad que llegó tarde, o que simplemente no pudo evitarlo.
Y aquí es donde Julio Salas debería dejar de vender la idea de que todo está bajo control y empezar a rendir cuentas sobre los resultados. Porque los refuerzos no se anunciaron para decorar ruedas de prensa, ni la inteligencia para llenar presentaciones. Se anunciaron para bajar los homicidios. Chihuahua ya rebasó a Juárez en septiembre; ahora falta saber si el comisario también tendrá una explicación para eso o si, como siempre, vendrá otra dosis de línea mientras en las colonias siguen sonando los balazos.
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Resulta que Chihuahua ya rebasó a Juárez en homicidios dolosos durante septiembre y uno pensaría que en el Ayuntamiento habría una comisión de Seguridad Pública con el teléfono ardiendo, convocando al comisario Julio Salas, pidiendo explicaciones y exigiendo resultados. Pero no. Ahí está Isaac Díaz, presidente de la comisión, muy ocupado en la grilla y en promover a César Jáuregui rumbo a la Alcaldía. Y ojo, nadie le reprocha que haga política; faltaba más. Pero, caray, presidente de Seguridad también es. Que atienda las dos chambas: una para el futuro y otra para los muertos del presente.
Lupita Aragón, secretaria de la comisión, parece jugar el papel de espectadora de lujo; y Miguel Riggs, vocal, sigue teniendo su particular relación con los reflectores: mucho señalamiento sobre dinero, muchos lives, mucha caminata por las calles y micrófono listo. Pero cuando la estadística de homicidios da un campanazo, ¿dónde está el live preguntándole a Salas por los resultados? Porque hasta ahora, para quien observa desde afuera, la Comisión de Seguridad parece tener menos actividad que una cámara apagada.
Y ahí está el detalle: el Municipio presume inteligencia, operativos, patrullajes y refuerzos; la propia administración ha informado de estrategias operativas y acciones de inteligencia para combatir delitos de alto impacto. Entonces los regidores que integran la comisión deberían ser los primeros en preguntar si todo eso realmente está funcionando. Porque una cosa es ocupar una silla en la Comisión de Seguridad y otra muy distinta es ejercerla. Si septiembre dejó una señal de alarma, sería bueno que Isaac, Adán, Lupita y Riggs quitaran tantito el modo campaña, gimnasio, live o lo que traigan entre manos… y se pusieran a hacer aquello para lo que también fueron nombrados: exigir cuentas a Salas.
Interesante resulta observar cómo, poco a poco, comienza a conocerse el alcance de algunos actores políticos y hasta dónde llegan sus redes de influencia. Resulta y resalta que Luisa Fernanda Sandoval, directora de Profeco en la delegación Chihuahua, sería pareja de Gregorio Chávez, hermano de la senadora Andrea Chávez. El dato cobra relevancia por el contexto en el que aparece, particularmente porque en los últimos días han surgido señalamientos relacionados con Gregorio Chávez, que van desde aspectos administrativos hasta cuestionamientos sobre el manejo de recursos.
Entre los temas que se comentan está, por un lado, el señalamiento —que deberá ser acreditado por las autoridades correspondientes— sobre presuntos pagos a personas que ya fallecieron. Por otro, se habla del manejo de dinero en efectivo relacionado con traslados y pagos a exhibidores, cargadores y camiones. Según versiones atribuidas a trabajadores del área, parte de estos movimientos se realizaría en efectivo y sin un reporte claro, mientras que la empresa encargada del servicio únicamente facturaría el flete y algunos conceptos menores. Son señalamientos que, por su naturaleza, requieren ser aclarados y documentados antes de establecer responsabilidades.
Y volvemos a Profeco. Nos dicen que dentro de la delegación en Chihuahua existe simpatía abierta hacia Andrea Chávez, situación que habría generado inquietud entre algunos trabajadores ante la posibilidad de que su situación laboral termine involucrada en una disputa política. La pregunta inevitable es hasta dónde llegan las relaciones familiares y políticas dentro del gobierno federal. Si existe una relación de pareja entre un familiar directo de una senadora y una funcionaria federal, corresponde a las autoridades determinar si existe algún conflicto de interés y, en su caso, aclararlo públicamente. Porque Profeco está llamada a defender los derechos de los consumidores, y cualquier duda sobre su independencia merece una explicación puntual.






