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El Fideicomiso del Centro de Chihuahua administra unos buenos millones de pesos. Dinero hay. Lo que no hay son resultados. Se sientan con el alcalde Marco Bonilla, proyectan láminas muy bonitas y aseguran que el centro es una maravilla. Salga usted a caminarlo: banquetas rotas, fachadas caídas, cada día más feo. Eso dice la gente, no un opositor. Los millones siguen guardados mientras el deterioro avanza.
Pedimos cuentas. Van días esperando respuesta y lo único que llega son mensajes de WhatsApp. Dicen que ya hicieron proyectos en el Centro Histórico, pero nadie trae los datos exactos a la mano. Se echan la bolita entre ellos para no entregar la información. Hablan de obras majestuosas que no se ven y de acciones destacadas que no se notan. Es increíble: tienen el dinero, tienen las diapositivas, lo que no tienen es un solo resultado que enseñar.
En política, hay señales que no necesitan demasiada interpretación. Se sienten, se perciben en el ambiente y, sobre todo, se construyen paso a paso. Lo ocurrido recientemente con el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, es una de esas señales que comienzan a delinear el mapa rumbo al 2027.
La reunión con integrantes de Movimiento Chihuahua Unido no fue un evento más en la agenda. Fue, en los hechos, una muestra de músculo social y político. Ahí se congregaron perfiles diversos: líderes sociales, gestores, empresarios y profesionistas. Es decir, una representación clara de los sectores que terminan inclinando la balanza en cualquier elección de alto calibre.
En un escenario donde la política suele polarizar, la capacidad de generar puentes cobra un valor especial. Y eso es precisamente lo que empieza a consolidar Pérez Cuéllar: una red de respaldo que no se limita a estructuras partidistas, sino que se expande hacia la sociedad organizada. Ese tipo de alianzas, menos visibles pero más sólidas, suelen ser las que sostienen proyectos de largo alcance.
El reconocimiento público a figuras como Juan Hernández, así como al coordinador municipal Ronal Bringas y al resto de los liderazgos regionales, no es menor. En política, nombrar es reconocer, y reconocer es incluir. Y quien incluye, suma. Esa lógica básica parece estar bien entendida en el círculo cercano del alcalde juarense.
Pero más allá de los nombres, lo relevante es el mensaje: unidad. En tiempos donde las divisiones internas suelen desgastar proyectos antes de arrancar formalmente, el discurso de “trabajar unidos” no solo suena bien, sino que resulta estratégico. La construcción de consensos anticipados podría convertirse en una de las principales fortalezas de Pérez Cuéllar si decide dar el siguiente paso.
Porque sí, aunque aún no son tiempos oficiales, las piezas comienzan a acomodarse. Y mientras otros apenas exploran posibilidades, hay quienes ya están tejiendo relaciones, generando confianza y acumulando respaldos reales.
Si algo queda claro tras este encuentro, es que Cruz Pérez Cuéllar no está improvisando. Está construyendo. Y en la carrera por la gubernatura, eso —más que los discursos— suele marcar la diferencia.







