Autoridades reforzaron las medidas contra la extorsión desde las cárceles mediante un operativo dirigido a bloquear las comunicaciones en 12 centros penitenciarios de México, identificados como puntos donde se concentraba parte de esta actividad delictiva. La estrategia busca impedir que internos utilicen celulares, chips y módems para mantener contacto con el exterior y realizar llamadas relacionadas con delitos.
El operativo forma parte de las acciones emprendidas para combatir el uso de las prisiones como centros de operación de grupos dedicados a la extorsión telefónica. El objetivo es reducir las posibilidades de comunicación de personas privadas de la libertad que presuntamente utilizan dispositivos electrónicos para contactar a sus víctimas.
Entre los principales equipos bajo vigilancia se encuentran teléfonos celulares, tarjetas SIM y módems, debido a que estos dispositivos pueden permitir establecer comunicaciones desde el interior de los penales. Las autoridades buscan que los mecanismos de bloqueo impidan que las señales sean utilizadas para mantener actividades ilícitas hacia el exterior.
La medida ocurre en un contexto nacional en el que el Gobierno Federal ha impulsado acciones para reducir el uso de líneas telefónicas anónimas y combatir delitos como la extorsión y el fraude. El registro obligatorio de líneas móviles también forma parte de esta estrategia para dificultar que los delincuentes recurran a números cuya identidad sea difícil de establecer.
Con estas acciones, las autoridades pretenden cerrar uno de los principales canales utilizados para mantener operaciones delictivas desde los centros penitenciarios. El reto será garantizar que los sistemas de bloqueo funcionen de manera permanente y evitar que los internos encuentren nuevas formas de comunicación para continuar con las extorsiones desde prisión.






