Hay quienes dicen que en Morena Chihuahua ya no se escuchan los tambores de guerra rumbo al 2027… ahora lo que se escucha es un violín diminuto interpretando la melodía de la preocupación. Y cuentan los enterados que quien trae la partitura bajo el brazo es el senador Juan Carlos Loera.
Los pasillos políticos son crueles. Ahí nadie regala optimismo. Por el contrario, aseguran que el panorama ya no luce como hace unos meses y que el plan A, el B y hasta el C comenzaron a desdibujarse. Que la gubernatura se ve cada vez más lejos y que la alcaldía de Ciudad Juárez aparece como el premio de consolación. El problema, dicen, es que ni ese premio viene con garantía incluida.
Porque una cosa es ser candidato y otra muy distinta cargar con el miedo de perder la joya fronteriza. Según comentan algunos cercanos al senador, la preocupación ya no es solamente quién será el abanderado, sino que Morena termine entregando Juárez con moño y tarjeta de regalo a la oposición.
Y es que mientras en las conferencias abundan los discursos sobre que México vive su mejor momento, que todo marcha sobre ruedas y que la transformación avanza a velocidad de crucero, en algunos cuartos políticos parece que el GPS marca otra ruta. Ahí, lejos de los reflectores, cuentan que las caras largas empiezan a ganarle a las sonrisas de ocasión.
Los más maliciosos aseguran que el verdadero malestar nace porque sienten que desde Palacio Nacional Chihuahua no está precisamente en la lista de prioridades. Incluso hay quienes interpretan que la presidenta, Claudia Sheinbaum, no tiene entre sus urgencias pintar de guinda el estado y que, mientras tanto, la oposición aprovecha cada centímetro de terreno disponible. Esa percepción contrasta con el discurso público de unidad y organización dentro del partido.
Lo curioso es que hace apenas unos meses el propio Loera hablaba de piso parejo, de encuestas y de reglas claras rumbo al 2027. Hoy los rumores cuentan otra historia: la de un político que observa cómo el tablero cambió de posición mientras él todavía buscaba las instrucciones del juego.
En política nadie llora para siempre. Los que hoy parecen derrotados mañana aparecen en la fotografía levantando la mano, y los que hoy se sienten invencibles terminan preguntando dónde quedó la encuesta que tanto presumían. Así funciona este deporte extremo llamado sucesión.
Por lo pronto, si los rumores son ciertos, en Morena Chihuahua más que operación cicatriz van a necesitar terapia de grupo. Porque cuando un partido comienza a preocuparse por perder hasta lo que considera su bastión más seguro, significa que el problema ya no está en la oposición… sino en el espejo.
Mientras el exfiscal César Jáuregui Moreno comenzó a mover sus piezas rumbo a la contienda interna del PAN para 2027, hay otra figura que no está dispuesta a quedarse viendo el juego desde la banca. La diputada Manque Granados también intensificó su estrategia de posicionamiento y dejó claro que quiere estar en la conversación cuando llegue el momento de las definiciones.
Sin caer en actos anticipados de campaña, la legisladora ha incrementado su presencia con espectaculares y mensajes que, más que pedir el voto, buscan recordar a los chihuahuenses que sigue siendo uno de los activos más importantes del panismo. En política, mantenerse vigente también es una forma de competir.
Y razones no le faltan. Manque Granados ocupó la Alcaldía de Chihuahua como suplente y concluyó esa responsabilidad con una imagen positiva y reconocimiento de diversos sectores. Para muchos panistas, salió por la puerta grande, consolidando un capital político que hoy vuelve a ponerse sobre la mesa.
La disputa interna apenas comienza y nadie puede dar por sentado quién será la carta fuerte del PAN para buscar la Presidencia Municipal de Chihuahua. Lo que sí queda claro es que la diputada no piensa dejarle el reflector únicamente a Jáuregui y ya comenzó a construir su propia narrativa rumbo al 2027.
Falta mucho camino por recorrer, pero en política quien se adelanta a posicionar su nombre suele llegar con ventaja cuando empiezan las decisiones importantes. Manque Granados parece haber entendido esa regla y ya está haciendo lo necesario para que, cuando llegue la hora de las definiciones, nadie pueda decir que no estaba lista.






