En Palacio de Gobierno ya comenzaron los ajustes para amarrar las finanzas de Chihuahua rumbo al 2027. Maru Campos, junto con el secretario de Hacienda, José de Jesús Granillo Vázquez, revisa la integración del próximo Presupuesto de Egresos, con una premisa que parece marcar la ruta: gastar con responsabilidad, apretarse el cinturón y evitar comprometer las finanzas estatales. No se trata solamente de repartir recursos, sino de revisar cuánto se tiene y hasta dónde puede llegar el Gobierno sin generar desequilibrios.
Y mire que la señal está en los ajustes que se contemplan para las secretarías, donde habrá reducciones presupuestales que obligarán a las dependencias a revisar sus gastos, optimizar recursos y buscar mayor eficiencia. En otras palabras, menos presupuesto para algunas áreas, pero con la exigencia de hacer más con lo disponible. La apuesta es ordenar la administración, reducir presiones financieras y evitar gastos que no sean prioritarios.
La pregunta será si este ejercicio de austeridad realmente se traduce en mejores resultados para los chihuahuenses, porque ajustar las cuentas desde el escritorio es una cosa y mantener los servicios y programas en funcionamiento es otra. Por lo pronto, Maru Campos busca dejar una administración con finanzas sanas, un presupuesto equilibrado y capacidad para atender rubros como salud, alimentación e infraestructura social y carretera.
Y finalmente César Komaba confirmó su salida de la dirigencia del PAN, pero vaya que deja una frase para el anecdotario: dice que seguirá siendo soldado del partido. Lo curioso es que durante su paso por la dirigencia nunca se le vio como un general, líder, patrón o directivo y mucho menos como alguien que encabezara una batalla política. Para muchos, su papel fue meramente ornamental, una figura decorativa que ocupó el cargo sin que se le conociera una intervención de peso, una estrategia o resultados que marcaran su gestión. Ahora presume que seguirá en la trinchera, aunque queda la pregunta de cuál fue la trinchera que defendió cuando tuvo la oportunidad de hacerlo.
Y si de soldados hablamos, tampoco parece que las calles y el trabajo territorial sean precisamente el destino que le espera. Su salida de la dirigencia abre la puerta para que Viridiana Denisse Gutiérrez asuma provisionalmente las riendas del partido, mientras se define el relevo municipal y se acomoda el tablero rumbo a las próximas candidaturas. Komaba, por su parte, negó cualquier acercamiento con Morena y respaldó las aspiraciones de Daniela Álvarez para buscar la alcaldía de Ciudad Juárez.
Pero donde seguramente habrá más de una ceja levantada es en el futuro político de Komaba y su posible permanencia en la estructura partidista. Entre los señalamientos que circulan sobre su paso por la Subdirección y las críticas a su desempeño, hay quienes cuestionan si su interés está realmente en regresar al trabajo de campo o en conservar espacios dentro de la estructura. Porque una cosa es declararse soldado del PAN y otra muy distinta haber demostrado que se sabe trabajar por el partido.
Vaya contrastes los de la justicia en Chihuahua. Mientras a unos les cae todo el peso de la ley, otros parecen encontrar un camino bastante más cómodo cuando pisan los tribunales. Ahora resulta que Alejandro D. J., hermano del exgobernador César Duarte, enfrenta imputaciones por presuntos delitos contra la salud, posesión de marihuana y cocaína con fines de comercio o suministro, además de cartuchos de uso exclusivo del Ejército, pero por lo pronto podrá llevar el proceso en libertad, sujeto a presentaciones quincenales y sin poder salir del estado sin autorización judicial.
¡Hágame usted el favor! Que quede claro: nadie está pidiendo que se condene a una persona antes de que un juez determine su responsabilidad. La presunción de inocencia debe respetarse, tenga el apellido que tenga. Pero tampoco se puede ignorar el ruido político que genera un caso de esta naturaleza, particularmente cuando se trata de un familiar de quien fuera uno de los gobernadores más cuestionados de Chihuahua.
La pregunta es inevitable: ¿así de accesible resulta la justicia cuando se trata de personajes vinculados a las viejas élites del poder? Porque para el ciudadano de a pie, enfrentar una acusación de esta naturaleza suele convertirse en una auténtica pesadilla. Y aunque las medidas cautelares no representan una sentencia ni prueban privilegios por sí mismas, la percepción de que existen distintas velocidades para impartir justicia sigue haciendo estragos en la confianza pública.
El próximo 9 de noviembre, a las 15:30 horas, se resolverá si Alejandro D. J. es vinculado a proceso. Ahí estará otra oportunidad para que las autoridades demuestren que la ley no tiene apellidos, padrinos ni árboles genealógicos que la hagan más flexible. Porque si algo le sobra a Chihuahua son historias de poder, impunidad y expedientes incómodos. ¡Justicia pareja, señores, no selectiva!


