Balde de agua fría le cayó a Miguel Riggs con la propuesta de que nadie con doble nacionalidad pueda ser presidente o gobernador. Y es que al regidor morenista, que ha construido buena parte de su imagen entre Chihuahua y El Paso, la ocurrencia le pegó donde más cala: en el pasaporte. Él dijo que habría que analizarla con calma, mientras su compañera de partido y coordinadora de Morena en el Cabildo, Elena Rojo, prácticamente le recetó un “ni te preocupes, Miguel, si tú ni quieres”.
Lo simpático es que Elena parece conocer mejor las aspiraciones de Riggs que el propio Riggs. Porque en entrevistas recientes el regidor no ha escondido precisamente que le gustaría competir por algo más grande. El problema es que ahora milita en Morena, una camiseta que todavía parece quedarle dos tallas grande y que, por más que se la acomode, nomás no termina de convencer.
Así que Riggs quedó atrapado entre dos fuegos: una propuesta que podría complicarle la vida política y una coordinadora que le recuerda públicamente que, según ella, ni siquiera debería preocuparse. ¡Qué bonito es tener compañeros de partido que te bajan las aspiraciones antes de que siquiera empieces la campaña!
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Parece que los que andan más desesperados por que César Jáuregui sea el candidato del PAN a la Alcaldía de Chihuahua son los regidores Félix Martínez e Isaac Díaz. Los dos se han convertido en sus principales promotores y prácticamente dan por hecho que debe ser él, al grado de dejar claro que no aceptarían con facilidad otra opción. En política, tanta insistencia también levanta preguntas.
Porque mientras Jáuregui tiene una carrera política que le permite acomodarse prácticamente donde sea —sea o no candidato, difícilmente se queda sin espacio—, para Félix e Isaac el escenario es distinto. La regiduría se acaba y, si no alcanzan una diputación o algún otro cargo, habrá que ver cuál será su siguiente parada. Por eso quizá la candidatura de Jáuregui no solamente sea una apuesta partidista, sino también una apuesta por su propio futuro.
Y ahí está lo curioso: Jáuregui puede darse el lujo de competir; ellos parecen necesitar que gane su apuesta. Si el exfiscal es elegido, podrán presumir que estuvieron con él desde el principio y seguramente buscarán cobrar esa cercanía. Pero si el PAN se decide por otro perfil, tocará ver qué tan rápido se acomodan los dos regidores a la nueva realidad.
Porque en política todos hablan de lealtades mientras el barco navega en la dirección correcta. La verdadera prueba viene cuando cambia el capitán. Y a Félix e Isaac, más que preocuparles quién ocupará la candidatura, quizá debería preocuparles quién los llevará a ellos en la siguiente elección.






