En los últimos días se ha visto mucho movimiento entre quienes aspiran a convertirse en abanderados del PAN por la alcaldía, aunque en los espacios azules algunos ya colocan como punteros a personajes que podrían desinflarse rápidamente. Uno de ellos es César Jáuregui, quien después de ser retirado de su cargo carga además con el costo político de haber estado rodeado de personajes que no precisamente gozan de buena reputación dentro del servicio público y que terminaron también siendo señalados, regañados o removidos por sus propias acciones. A ello se suma el episodio de su salida de la Fiscalía, un expediente político que difícilmente desaparecerá de la memoria de los panistas. Del otro lado aparece el secretario de Gobierno, Santiago de la Peña, quien empieza a ser visto acompañado por los llamados “pseudopanistas”: personajes que tienen el membrete, pero que para los panistas de doctrina no representan el espíritu que defendieron figuras como Manuel Gómez Morín y Luis H. Álvarez. Y ni qué decir de El Maquío, que seguramente tendría material de sobra para levantar la voz en cualquier mitin.
Mientras tanto, Daniela Álvarez permanece tibia, midiendo cada palabra y sin terminar de decir públicamente lo que realmente piensa, quizá por aquello de que desde las alturas no todos reciben con agrado las voces incómodas. Pero en los caminos panistas se sabe que existe una preocupación de fondo: ¿por qué buscar afuera cuando dentro del PAN existen cuadros con experiencia, capacidad e ideología? El problema, dicen algunos, no es la falta de perfiles, sino la falta de valor para decirlo abiertamente y el temor de que quien se salga de la línea termine siendo silenciado políticamente. En ese escenario, hay quienes observan con otros ojos a Jorge Soto, quien ha decidido hacer la tarea que muchas veces no se muestra en las fotografías: caminar colonias, reunirse con vecinos y construir territorio. También “El Cabrito” anda tejiendo sus propias redes, creciendo y armando su cuadro.
Y aunque hay más nombres que pretenden entrar a la contienda, la realidad es que no todos pintan igual en el tablero azul. Una mujer con carácter y fortaleza también empieza a generar conversación Manque Granados, mientras los demás parecen todavía lejos de representar una amenaza real para quienes ya están haciendo trabajo territorial. Así las cosas en la política panista: la carrera apenas comienza, pero mientras algunos ya se sienten punteros, otros prefieren caminar, escuchar y construir. Y en política, muchas veces el que más ruido hace al principio no necesariamente es quien llega primero a la meta o bien bíblicamente los primeros serán los últimos.
El titular de la Dirección de Seguridad Pública llamó la atención al andar prácticamente “por la vida” sin un operativo de seguridad visible, particularmente antes del Cabildo Juvenil, cuando atendía a medios sobre la calle Independencia, frente a la Presidencia Municipal. Hasta ahí, todo parecía una escena cotidiana, salvo por un detalle que no pasó desapercibido: una persona que aparentemente era repartidor de DiDi se acercó para escuchar sus declaraciones, pero lo hizo portando un pasamontañas.
El asunto, más allá de lo curioso de la escena, deja una pregunta con cierta jiribilla política: ¿qué pasaría si detrás de ese pasamontañas no hubiera solamente una persona curiosa, sino alguien con otras intenciones? Porque mientras el encargado de la seguridad pública puede desplazarse sin una protección evidente, cualquiera que se acerque puede hacerlo prácticamente de la misma manera. Y ahí es donde la anécdota deja de ser curiosa para convertirse en un pequeño recordatorio de que, en materia de seguridad, hasta los detalles que parecen insignificantes pueden terminar siendo los más importantes.
Ójala que el jefe de la policía acepte tener respaldo de escoltas, pues su responsabilidad es muy amplia y la delicuencia no se detiene, aunque, el jefe Salas a dicho que el que nada debe nada teme, pero la seguridad es necesaria con su amplia responsabilidad.
Ahora que el proyecto para el nuevo relleno sanitario ya fue aprobado, resulta que el dinero parece haberse quedado en el camino. El titular de la Dirección de Servicios Públicos Municipales, José de la Madrid, reconoció que ya no cuentan con recursos para llevarlo a cabo, por lo que la obra no se realizará este año. La declaración, por sí sola, deja una pregunta que difícilmente se puede esconder entre la basura: ¿en dónde quedó el dinero del crédito autorizado por 132 millones de pesos?
Porque si el proyecto ya estaba aprobado y existía un crédito para respaldarlo, ahora resulta que precisamente cuando llega el momento de hacerlo realidad ya no hay recursos disponibles. La situación abre una interrogante con jiribilla incluida: si los 132 millones de pesos fueron autorizados para atender una necesidad específica, ¿qué pasó con ese dinero y en qué se terminó utilizando? Por lo pronto, el relleno sanitario tendrá que esperar, mientras la explicación sobre los recursos parece ser la que necesita algo más que un simple trámite de recolección.






