El comisario Julio Salas presumió la reducción de homicidios que registra Chihuahua capital durante 2026 y hasta felicitó a los elementos de la Dirección de Seguridad Pública Municipal (DSPM) por los resultados, al señalar que la ciudad acumula alrededor de 231 asesinatos, contra los 320 registrados durante todo 2025.
La cifra permite hablar de una reducción en el acumulado, pero difícilmente de un asunto resuelto. Apenas septiembre cerró con 30 homicidios, uno más que Ciudad Juárez, y con un incremento de 15.38 por ciento respecto a agosto. La propia corporación tuvo que anunciar un refuerzo de 40 policías para el sector Oriente ante la concentración de hechos violentos.
Por eso, mientras Salas celebra que el año podría cerrar por debajo de los 320 homicidios y califica el esfuerzo de sus agentes como “titánico”, en las calles todavía existen colonias donde la violencia sigue siendo una preocupación cotidiana.
El dato anual es favorable, pero no debería convertirse en motivo para echar las campanas al vuelo. Hay quejas sobre la actuación policial, cuestionamientos sobre algunas áreas de la corporación y, sobre todo, homicidios que siguen ocurriendo. La verdadera prueba para la DSPM no será presumir la estadística, sino lograr que esa reducción llegue a las colonias donde todavía se escuchan balazos y las familias siguen esperando mayor seguridad.






