Noticias Chihuahua:
Nuevos documentos revelados del Archivo General de la Nación exhibieron que durante los gobiernos del PRI la extinta Dirección Federal de Seguridad (DFS), considerada la policía secreta mexicana, espió de manera sistemática a agentes de la CIA que operaban dentro del país. Los reportes muestran que el régimen mantenía vigilancia constante sobre funcionarios estadounidenses, diplomáticos, activistas y opositores políticos en plena Guerra Fría, en medio de una compleja relación de colaboración y desconfianza entre México y Estados Unidos.
La investigación publicada por la revista Proceso señala que la DFS elaboró expedientes detallados sobre movimientos, reuniones y operaciones de agentes norteamericanos desplegados en territorio mexicano. Aunque oficialmente existía cooperación entre ambas agencias, el gobierno priista buscaba mantener control absoluto sobre la información y evitar que Washington actuara sin supervisión dentro del país. Los documentos también muestran seguimientos a diplomáticos cubanos, soviéticos y a líderes estudiantiles considerados “subversivos”.
Durante décadas, la DFS funcionó como brazo de inteligencia del régimen priista y participó en operaciones de espionaje político, infiltración y persecución contra movimientos sociales. La corporación fue creada en 1947 con apoyo de la propia CIA en el contexto de la Guerra Fría, pero con el paso de los años desarrolló redes autónomas de vigilancia e incluso mecanismos para monitorear a los estadounidenses que operaban en México.
Los archivos también vuelven a poner bajo reflector la llamada Operación LITEMPO, una red de colaboración secreta entre altos funcionarios mexicanos y la CIA que funcionó entre las décadas de 1950 y 1970. Mediante ese programa se realizaban escuchas telefónicas, vigilancia a embajadas y seguimiento a grupos de izquierda. Entre los nombres vinculados históricamente al esquema aparecen expresidentes priistas y jefes de seguridad nacional.
La revelación ocurre además en un momento de fuerte tensión bilateral tras el reciente escándalo por la presencia de agentes de la CIA en operativos antidrogas en Chihuahua, caso que abrió un debate nacional sobre soberanía y cooperación extranjera. Especialistas consideran que los nuevos documentos confirman que la relación entre los servicios de inteligencia de México y Estados Unidos siempre estuvo marcada por la desconfianza mutua, aun cuando ambas partes colaboraban en secreto.






