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La diputada federal del PAN, María Angélica Granados Trespalacios, descalificó las comparaciones que algunos actores de Morena han hecho entre la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, y mandatarios estatales emanados de ese partido, al asegurar que resulta «irrisorio» colocar en el mismo nivel a administraciones con resultados y contextos completamente distintos en materia de seguridad.
Granados sostuvo que la estrategia implementada por el Gobierno de Chihuahua para enfrentar al crimen organizado ha permitido mantener una coordinación permanente con las fuerzas federales, la Secretaría de la Defensa Nacional, la Guardia Nacional y las corporaciones estatales, situación que, dijo, contrasta con entidades donde los gobiernos han sido señalados por la oposición e incluso enfrentan cuestionamientos públicos por presuntos vínculos o tolerancia hacia grupos del crimen organizado.
La legisladora panista señaló que mientras Maru Campos ha privilegiado el fortalecimiento institucional, la inversión en equipamiento policial, inteligencia y coordinación entre los distintos órdenes de gobierno, existen gobernadores de Morena que han permanecido bajo el escrutinio nacional por la crisis de violencia que enfrentan sus estados. En ese sentido, afirmó que pretender equiparar ambos modelos de gobierno «no tiene sustento» y que los resultados hablan por sí mismos.
Las declaraciones surgen en un contexto donde figuras como el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, han estado en el centro del debate político debido a la inseguridad en sus entidades. En el caso de Sinaloa, la entidad ha enfrentado episodios de violencia derivados de la disputa entre grupos del crimen organizado, mientras que en Baja California la seguridad también ha sido uno de los temas de mayor presión para la administración estatal. Ambos mandatarios han rechazado reiteradamente cualquier señalamiento de tener vínculos con organizaciones criminales.
María Angélica Granados afirmó que Chihuahua ha demostrado que sí es posible enfrentar a la delincuencia mediante una estrategia integral y no con discursos o confrontaciones políticas. Añadió que la administración encabezada por Maru Campos ha mantenido una política de colaboración institucional con las autoridades federales y municipales para contener la incidencia delictiva y fortalecer las capacidades de las corporaciones de seguridad.
La diputada federal sostuvo que por ello resulta desproporcionado comparar a la gobernadora chihuahuense con mandatarios que enfrentan cuestionamientos por el manejo de la seguridad en sus estados, al asegurar que «no le llegan ni a los talones», pues, dijo, la diferencia radica en que Chihuahua ha apostado por instituciones fuertes y por una estrategia permanente de combate al crimen organizado, mientras otras administraciones siguen acumulando señalamientos y enfrentando una percepción de debilidad frente a la delincuencia organizada.






