El presidente estadounidense Donald Trump volvió a generar controversia al proponer que Venezuela se convierta en el estado 51 de Estados Unidos, durante un mitin celebrado en Corpus Christi, Texas, el 27 de octubre de 2026. El mandatario sugirió que, en lugar de elegir a un presidente, los venezolanos podrían votar para elegir a un gobernador. Sus declaraciones se produjeron en medio del acercamiento entre Washington y Caracas y de nuevos acuerdos relacionados con el petróleo venezolano.
Trump expresó su planteamiento ante simpatizantes republicanos, al afirmar que la relación con Venezuela había mejorado y que el país sudamericano podría convertirse en un territorio próspero bajo la administración estadounidense. No es la primera vez que el presidente habla de esa posibilidad: meses atrás compartió imágenes de un mapa venezolano cubierto con la bandera de Estados Unidos y la leyenda “Estado 51”. También ha expresado ideas similares sobre Canadá y Groenlandia, territorios que anteriormente mencionó en sus declaraciones sobre una posible expansión estadounidense.
El mandatario vinculó sus comentarios con los acuerdos energéticos entre ambos países y agradeció al Gobierno venezolano por las concesiones otorgadas a North American Blue Energy Partners (NABEP) sobre 17 yacimientos petroleros. La empresa matriz de NABEP cuenta con una participación del 35 por ciento del Pentágono, según información difundida por agencias de noticias. Trump también anunció la llegada de un cargamento de un millón de barriles de petróleo venezolano a Estados Unidos, que presentó públicamente como un regalo.
Las declaraciones ocurren en un escenario de profunda transformación política en Venezuela, después de la captura de Nicolás Maduro durante una operación militar estadounidense en enero de 2026. Posteriormente, Washington restableció relaciones diplomáticas con Caracas y avanzó en acuerdos petroleros. Al mismo tiempo, el Departamento de Estado estadounidense respaldó un plan de reformas judiciales y electorales que podría abrir la puerta a nuevas elecciones presidenciales venezolanas en 2027.
La propuesta de Trump de incorporar Venezuela a Estados Unidos no constituye, por sí misma, un proceso formal de anexión ni implica que exista un acuerdo para convertir al país en territorio estadounidense. La idea plantea interrogantes sobre la soberanía venezolana, el control de sus recursos naturales y la influencia de Washington en el futuro político de la nación sudamericana. Por ahora, sus palabras se mantienen en el terreno de las declaraciones políticas, mientras la relación bilateral continúa marcada por los intereses energéticos y los cambios institucionales en Venezuela.






