Tulum, Quintana Roo, enfrenta una profunda crisis turística que ha dejado calles vacías, comercios cerrados y hoteles con menor ocupación. El destino, que durante años fue uno de los principales atractivos del Caribe mexicano, atraviesa una combinación de problemas que incluye la acumulación de sargazo en las playas, los precios elevados, la percepción de inseguridad y las denuncias de presuntas extorsiones por parte de policías municipales. Empresarios y activistas advierten que esta situación está deteriorando la imagen del municipio y alejando a los visitantes.
La afectación ya se refleja en las cifras turísticas. Entre enero y julio de 2026, la llegada de pasajeros al aeropuerto de Tulum cayó 33% respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que la ocupación hotelera disminuyó cerca de nueve puntos porcentuales. Además, las visitas a la zona arqueológica registraron una reducción superior al 30%, de acuerdo con reportes sobre la actividad turística del destino.
A los problemas ambientales se suman las denuncias de empresarios sobre presuntos abusos policiales, cobros indebidos de grúas y extorsiones a turistas. Migdalia Nerey, empresaria local, señaló que estos problemas dificultan recuperar la confianza de los visitantes, mientras que Salvador Tejeda afirmó que numerosos establecimientos han cerrado ante las dificultades económicas. Ambos participan en iniciativas ciudadanas que buscan mejorar las condiciones del destino.
Ante este panorama, empresarios, activistas y representantes locales agrupados en Tulum Unido buscan impulsar medidas para recuperar la actividad económica, modificar disposiciones de tránsito que consideran propicias para abusos y transparentar el manejo del impuesto de saneamiento ambiental. También han solicitado una declaratoria de emergencia que permita atender las afectaciones que enfrentan hoteles, restaurantes y comercios.
La crisis de Tulum representa un desafío para uno de los destinos que adquirió mayor relevancia turística en México durante los últimos años. Los representantes del sector consideran que la recuperación requiere atender tanto el impacto del sargazo como las denuncias de corrupción, mejorar los servicios y recuperar la confianza de los viajeros. Mientras tanto, la reducción de visitantes y el cierre de negocios mantienen la presión sobre la economía local.






