NOTICIAS CHIHUAHUA
El brutal asesinato de Danna Angelina M., cuyo cuerpo fue hallado enterrado clandestinamente en una vivienda del fraccionamiento Romanzza, ha sacudido a Chihuahua no solo por su crudeza, sino por los inquietantes indicios de delincuencia organizada que lo rodean. A más de una semana del macabro descubrimiento, la Fiscalía General del Estado aún no logra detener a los cinco sospechosos bajo investigación, dejando un vacío de justicia que indigna y desespera. Este caso, cargado de un sello de crueldad que estremece, no es un hecho aislado en una ciudad marcada por la violencia; sin embargo, su impacto mediático y la saña con que se perpetró lo han convertido en uno de los crímenes más escandalosos de la región, junto al doloroso asesinato del pequeño Jaziel, presuntamente a manos de su padrastro, que sigue lacerando la conciencia colectiva.
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La casa en la calle Bolonia 1384, donde Danna fue encontrada tras ser vista por última vez el 16 de agosto, ya no está bajo resguardo de la Fiscalía Especializada en Mujeres (FEM), pues las diligencias concluyeron y el inmueble volvió a sus propietarios, como si el horror pudiera borrarse tan fácilmente. La joven de 21 años, quien compartió en redes sociales que estaba en una reunión, fue exhumada del patio de esa vivienda la madrugada del 19, tras la presión de familiares y la acción de las autoridades. Sin embargo, la lentitud en capturar a los responsables y la opacidad en torno al caso alimentan la percepción de impunidad. Chihuahua no solo llora a Danna y a Jaziel, sino que exige respuestas ante una violencia que parece no ceder, mientras la justicia sigue siendo una promesa lejana en un mar de indignación y dolor.
La reciente postura del IMSS sobre el terreno en Chihuahua ha desatado, como era de esperarse, un torbellino de opiniones y señalamientos. Por un lado, el municipio insiste en su preocupación por resolver este asunto, mientras que el Seguro Social, rebasado en todos los sentidos, parece jugar al arte de la evasión. No es secreto que el instituto arrastra una crisis profunda: hospitales con operatividad deficiente, escasez crónica de medicamentos y vacunas del cuadro básico, y un personal sindicalizado que, lejos de ser solución, a menudo se percibe como parte del problema, envuelto en privilegios y quejas. Las historias de pacientes enfrentando experiencias desgarradoras en momentos críticos son el pan de cada día, y el IMSS, en lugar de asumir responsabilidades, opta por el clásico pase de pelota, dejando en el aire promesas y soluciones que nunca aterrizan.
El meollo del asunto, el terreno, sigue envuelto en un vaivén de versiones: que si fue donado, que si no, que si hay voluntad pero no recursos. Lo único claro es que el IMSS, financieramente quebrado, se resiste a comprometerse con la construcción de un hospital en Chihuahua que no sea un simple consultorio, sino un centro de cirugías y atención médica de alta especialidad. La institución insiste en que no hay terreno ni dinero, y mientras este juego de negaciones continúa, la ciudadanía queda atrapada en un limbo de promesas vacías. Todo apunta a que no será hasta 2027 cuando, quizás, se vea una negociación seria o una decisión concreta. Hasta entonces, el IMSS seguirá esquivando el bulto, y los chihuahuenses, esperando un hospital que parece más un espejismo que una realidad.
¡Ya lo habíamos anunciado! Si el PAN le da tanta importancia a MORENA en la capital, cuando en realidad no tienen ninguna posibilidad de ganar en 2027, uno pensaría que es un exceso de dramatismo. Pero lo peor es cuando intentan tumbar a un Rafa Loera, quien ni siquiera está cerca de ser candidato a alcalde. Y ahora, para no quedarse atrás en creatividad, MORENA organiza lo que llaman una “gran manifestación” de adultos mayores frente al Palacio de Gobierno en Chihuahua.
Ahí los señores y señoras, con toda la dignidad que da la edad, reclaman apoyos alimentarios atrasados y bloquean calles, exigiendo la atención que el gobierno debería darles desde hace tiempo. Pero según los estrategas de MORENA, esto no es un problema social, no, ¡esto es un golpe maestro de política electoral! Una protesta legítima convertida mágicamente en propaganda: ni los mismos manifestantes saben si protestan por sus derechos o si están cumpliendo un guion político para darle más peso al PAN.
Y mientras MORENA se enreda en este teatro de protestas fingidas, debería darse cuenta de algo obvio: el verdadero peligro en la capital no está en Rafa Loera ni en sus manifestaciones inventadas, sino en los perfiles del PAN que sí tienen posibilidades de ganar, como César Jáuregui y Manque Granados. Esta última suena como la ideal, pero ni la tocan, porque bueno… no hay cola que le pisen como al resto de los morenistas capitalinos, que más que líderes son chapulines de otros partidos: PRI, PAN, PRD, MC… y cualquiera que quiera subirse al barco donde calientan las gordas.
Vaya talento desperdiciado: mientras jubilados y personas con discapacidad exigen lo que por derecho les corresponde, MORENA se encarga de que cualquier protesta legítima se convierta en espectáculo político. Al final, MORENA en la capital parece atrapado en un desfile de absurdos: sin candidatos sólidos, sin ideas nuevas, pero con la capacidad impresionante de convertir cualquier causa noble en teatro y drama mediático. Quién necesita propuestas serias cuando puedes crear confusión, titulares y escenografía política a costa de los más vulnerables.
Alguna vez, Chihuahua se enorgulleció de su política seria, reflexiva y respetuosa, ahora se ve arrastrada como ratón por el circo mediático que se montó en el Senado de la República. Porque, aparentemente, nuestros distinguidos políticos locales no pudieron resistirse a dar su opinión sobre un show que no les correspondía, cayendo de manera espectacular en la trampa que alguien, con más astucia que clase, les tendió desde la capital. Sí, la noticia no era sobre Chihuahua, pero aquí estamos, opinando, juzgando y comentando como si eso validara nuestra altura política.
Y claro, ¿cómo no caer en la tentación? Los protagonistas del desastre eran un par de figuras perfectas para alimentar la indignación nacional: Alejandro Moreno, alias “El Alito”, cuya trayectoria en el PRI es casi un manual de cómo desbaratar un partido desde adentro mientras sonríes para la foto; y Gerardo Fernández Noroña, o “Laroña” para los creativos de redes sociales, que de PT pasó a ser la voz moral de MORENA como quien cambia de camisa según convenga, demostrando que la coherencia política es solo un mito.
Ambos personajes son el ejemplo perfecto de todo lo que Chihuahua debería evitar: prepotentes, vulgares, corrientes, sin decencia ni respeto por nadie que no sea su conveniencia inmediata. Sus gritos, gestos dramáticos y poses para la cámara no son más que simulación pura, un ensayo de lo que viene a finales de año, mientras nuestros políticos locales, en su afán de no quedarse fuera del “momento”, caen en la trampa de comentar algo que les resta más que les suma.
En resumen, lo que debería ser un acto reflexivo para Chihuahua —conservar la distancia, analizar y aprender— se convirtió en participación en un circo ajeno, amplificando aún más el ridículo de los protagonistas nacionales. Mientras tanto, Moreno y Noroña continúan su desfile de ridiculeces, recordándonos que en política no siempre gana el más preparado, sino el que mejor sabe usar el espectáculo y la provocación. Y Chihuahua, lamentablemente, ya empezó a aplaudir desde las gradas.
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