El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una advertencia a China y Rusia para que no se involucren en el conflicto armado con Irán, al asegurar que cualquier apoyo militar o suministro de armamento a Teherán tendría consecuencias negativas para ambas potencias. No obstante, afirmó que, por el momento, no cree que ninguno de los dos países esté participando directamente en la guerra.
Trump señaló que mantiene la confianza en las garantías que le habrían expresado el presidente chino, Xi Jinping, y el mandatario ruso, Vladimir Putin, de que no proporcionarán armas ni asistencia militar a Irán. Aun así, advirtió que cualquier cambio en esa postura «sería muy malo para ellos», en medio de la creciente tensión internacional por el conflicto en Medio Oriente.
Las declaraciones se producen mientras el gobierno estadounidense mantiene operaciones militares contra objetivos iraníes y continúan las negociaciones para buscar una salida diplomática. Paralelamente, funcionarios del Pentágono han reconocido que existen preocupaciones sobre posibles formas de apoyo de Rusia y China a Irán, aunque no han ofrecido detalles públicos sobre esas evaluaciones.
El conflicto ha elevado la preocupación de la comunidad internacional por el riesgo de una escalada regional o incluso global. La postura de Washington busca disuadir la participación de otras potencias en la guerra, mientras mantiene abiertos los canales diplomáticos con Teherán para intentar alcanzar un acuerdo que reduzca las hostilidades.






