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¡Qué show, señoras y señores! Andrea Chávez decidió que su informe legislativo no sería un simple acto protocolario, sino un concierto político de luces, sonido, aplausos rentados y selfies obligatorias. Una producción tan bien cuidada que uno pensaría que estaba presenciando el lanzamiento de su serie en Netflix: “De senadora a futura candidata”.
Pero vamos por partes. Si alguien llegó esperando escuchar un balance serio de su trabajo en el Senado, pues salió igual que entró: sin enterarse de nada. Porque, aunque el evento se vendió como “informe legislativo”, el 80% del guion se dedicó a recitar las grandezas de la presidenta Claudia Sheinbaum y las “bendiciones” del Gobierno Federal. Ya saben, la técnica favorita de algunos: pegarse a la figura presidencial como ventosa y repetir cada logro ajeno como si fuera propio.
Del otro 20%, ni se emocionen. No fue para hablar de iniciativas, dictámenes o gestión. No, no. Eso sería pedir demasiado. Ese pedacito de tiempo se reservó para llorar persecuciones imaginarias y lanzar dardos al gobierno estatal. La estrategia es clarísima: si no puedes presumir resultados, siempre puedes venderte como víctima.
Lo mejor vino después: la escenografía, el despliegue, el aire de candidata en campaña, como si Chihuahua ya estuviera votando mañana. Andrea no rindió un informe: hizo un casting abierto para gobernadora. Y claro, eligió como sede la Expo Chihuahua, intentando igualar el espectáculo multimedia que hace poco presentó el alcalde Marco Bonilla. Porque parece que ahora la política se mide por el tamaño del proyector y la cantidad de bocinas, no por las leyes aprobadas.
Y como si la puesta en escena no fuera suficiente, cometió (o “casualmente planeó”) la “coincidencia” de agendar su evento el mismo día que su compañero de partido, Cruz Pérez Cuéllar, también presentaba su informe. ¿Casualidad? Por favor. Esto fue un manotazo claro para robarle reflectores y mandar el mensaje de: “Aquí la estrella soy yo”. Morena, siéntate, que la guerra interna ya empezó.
Al final, lo único que Andrea Chávez dejó en claro es que ha perdido piso. Una senadora que confunde su curul con una agencia de relaciones públicas, su trabajo legislativo con un festival de luces, y su papel de representante con el de influencer. Porque cuando tu informe parece más un mitin electoral, es obvio que no estás informando: estás promocionándote.
Lo triste es que detrás de tanto reflector, hay poco contenido. Mucha selfie, mucho discurso repetido, mucho “yo soy atacada”, pero cero cifras, cero logros tangibles y cero autocrítica. Política de espectáculo puro: ruido, humo y reflectores, pero resultados… bien, gracias.
Así que sí, Andrea Chávez ya se ve como candidata a gobernadora. Pero si va a basar su estrategia en shows caros, acarreados obligados y discursos reciclados, que no se sorprenda cuando descubra que los reflectores no siempre iluminan: a veces queman.
La administración municipal de Marco Bonilla se ha mostrado tan endeble que da la impresión de que la autoridad local prefiere mirar hacia otro lado antes que actuar con firmeza. El reciente episodio de los manifestantes anti corridas de toros que rayaron la presidencia municipal es un ejemplo claro: solo se detuvo a algunos hombres, mientras que las mujeres involucradas quedaron impunes. Una “sorpresa” que no sorprende.
Por si fuera poco, la alcaldía se limitó a aclarar que no da permisos para corridas de toros, mientras permite que todos se mofen frente a su propio edificio. El argumento de la libertad de expresión suena más a excusa que a política responsable: la tolerancia tiene límites cuando se convierte en burla pública y daño a bienes municipales.
Sería más adecuado que se empleara la fuerza policial para garantizar respeto a la ley; nadie apoya causas que se manifiestan con vandalismo, por ridículas que parezcan. Pero la suavidad con la que Bonilla ha manejado la situación abre la puerta a que más organizaciones lo ridiculicen sin consecuencias. La pregunta es obvia: ¿hasta cuándo seguirá la alcaldía permitiendo que la autoridad se convierta en sinónimo de debilidad?







