Noticias Chihuahua:
Ahora que aparecieron diez cuerpos en un tiro de mina en Aquiles Serdán, todos corren a lavarse las manos con la destreza de Poncio Pilato en campaña electoral. De pronto, nadie sabe nada, nadie vio nada, y claro, nadie es responsable. En el caso de la capital, la joya del discurso es que “no es competencia de la Policía Municipal”, como si los límites del mapa fueran murallas medievales y los criminales pidieran visa para cruzar de un municipio a otro.
El diputado de Morena, Cuauhtémoc Estrada, tuvo que salir a recordar lo obvio: que Chihuahua, Aquiles Serdán y Aldama forman una zona metropolitana, y que en teoría, existe coordinación. En teoría, claro, porque en la práctica esa coordinación aparece solo en los boletines de prensa o en las fotos de las mesas de seguridad, donde todos sonríen y nadie resuelve nada.
Pero parece que la coordinación solo funciona cuando conviene políticamente: para cortar listones, presumir obras o salir en la foto con el “hashtag” de colaboración interinstitucional. Cuando hay diez cadáveres en una mina, la coordinación se vuelve humo. Y así seguimos, entre excusas y simulaciones, mientras la violencia cava más profundo que cualquier tiro minero.
Porque sí, Chihuahua presume modernidad y desarrollo, pero en su corazón más árido siguen apareciendo cuerpos… y desapareciendo responsabilidades.
Mientras el Gobierno Federal saca del sombrero su nuevo truco para distraer al público —ahora con el “acosón”, digno heredero del “chupacabras” priista—, en Chihuahua capital parece que tomaron nota y no quisieron quedarse atrás en el show mediático.
Resulta que el Municipio lanzó una “super mega campaña” para rescatar el Río Sacramento, como si hubieran descubierto el Amazonas bajo la avenida Homero. Pero cuando uno ve los detalles, el supuesto rescate se reduce a… limpiar y cuidar la zona, es decir, hacer exactamente lo que ya deberían estar haciendo desde siempre.
Ah, pero eso sí, con toda la pompa y circunstancia dignas de una cruzada ecológica: selfies con palas, camisetas nuevas y la invitación a la “raza” para que planten arbolitos y se sientan parte del milagro ambiental.
Lo curioso —o más bien, lo descarado— es que hace apenas unos días estalló una broncota entre CONAGUA, Grupo Cementos de Chihuahua (GCC) y colectivos ambientalistas, quienes acusan que hay corrupción y favoritismos entre la instancia federal y la empresa. El pleito llegó casi a los golpes, y el Gobierno Municipal… bien gracias. Silencio total. Ni una postura, ni una opinión, ni una mísera declaración.
¿Será que el Río Sacramento solo existe cuando hay cámaras? ¿O es que, si el agua viene revuelta, mejor no mojarse?
Porque parece que para la autoridad local, el Río sí es suyo cuando se trata de hacer campaña y colgar lonas de “rescatar la naturaleza”, pero cuando huele a conflicto o a corrupción, entonces “no es su bronca”.
Así las cosas: el Río Sacramento no necesita ser rescatado de la basura… sino del cinismo institucional.







