La visita de Ariadna Montiel a Chihuahua este sábado comienza a mover las piezas de Morena, justo cuando en el PAN las diferencias internas siguen marcando la agenda política. La dirigente morenista estará en la entidad en un momento en que las mediciones rumbo a 2027 vuelven a poner sobre la mesa la disputa entre Cruz Pérez Cuéllar y Marco Bonilla. De acuerdo con las recientes encuestas de Rubrum, el alcalde de Chihuahua aparece por encima del presidente municipal de Ciudad Juárez, un dato que seguramente ya encendió algunas alertas en el equipo morenista.
Por lo pronto, para este sábado a las 3 de la tarde están convocando a los cuadros cercanos a Cruz Pérez Cuéllar a una reunión. ¿Será una coincidencia con la visita de Ariadna o hay algo más detrás de la convocatoria? Lo cierto es que los números comienzan a pesar en las conversaciones políticas, aunque en este terreno nadie debería perder de vista que las encuestas son fotografías de un momento y sus resultados dependen de la metodología, la muestra y quién las realiza. En política, además, siempre queda la suspicacia sobre quién paga los estudios y qué intereses hay detrás de cada medición.
Mientras tanto, Morena observa y aprovecha los reacomodos del PAN, donde las diferencias internas abren espacios para sus adversarios. El sábado será una jornada para medir el pulso del partido guinda en Chihuahua y conocer qué señales manda su dirigencia nacional. Porque una cosa es aparecer arriba en una encuesta y otra muy distinta es construir una candidatura competitiva; de aquí a 2027 todavía falta camino, y las reuniones, los acuerdos y las fracturas pueden pesar tanto como los números.
En política no siempre gana quien más grita, sino quien sabe mover sus piezas. Y vaya fotografía la que apareció de Brenda Ríos con Eugenio Baeza Fares, el famoso Lord Salchichas, el de los billetes, el empresario que conoce perfectamente los pasillos del poder. Una imagen que, en plena tormenta panista, tiene suficientes ingredientes para despertar más de una interpretación política.
Porque mientras algunos aspirantes de Morena a la Alcaldía de Chihuahua siguen levantando la mano, Brenda aparece compartiendo con uno de los empresarios más influyentes del estado. No es cualquier personaje, ni tampoco una amistad improvisada. Ambos tienen antecedentes de diferencias con Marco Bonilla por el proyecto de Mápula.
Y aquí viene lo interesante: la fotografía no demuestra un respaldo político ni económico de Baeza, pero sí exhibe una relación que otros aspirantes seguramente quisieran presumir. En una contienda donde también figuran Sahir Rentería, Miguel Riggs y el profesor Chaparro, las relaciones empresariales y políticas forman parte de las cartas que cada quien pone sobre la mesa.
Maravillosa jugada, dirían los aficionados al ajedrez político. Porque mientras unos buscan reflectores, Brenda muestra cercanía con personajes que tienen historia, relaciones y peso económico. Falta conocer si esa amistad tendrá consecuencias políticas, pero la fotografía ya consiguió algo: poner a todos a hablar de ella.
_____________________________________________________________________________________________________
¡Pero qué barbaridad! Morena ya parece refugio de chapulines, donde basta ponerse un chaleco guinda para que desaparezca cualquier pasado político. Ahora resulta que Héctor Ochoa también quiere ser alcalde de Chihuahua. Sí, otro aspirante que llega con su equipaje de viejas administraciones y una repentina vocación transformadora. ¡Milagro, milagro!
Y lo más curioso es su perfil conservador, que contrasta con el discurso de izquierda que ahora pretende representar. Sus antiguas publicaciones en redes sociales y sus posturas personales merecen revisarse, porque sería interesante conocer cómo ocurrió semejante conversión ideológica. Al parecer, bastó llegar a Morena, recibir el bautismo guinda y salir del agua con todos los pecados políticos perdonados. ¡Aleluya, tenemos un nuevo revolucionario!
Eso sí, tampoco hay que olvidar su paso por la Coordinación de Comunicación Social durante la administración priista de Javier Garfio, una etapa que merece escrutinio público. Porque una cosa es cambiar de partido y otra pretender que el pasado se borre con una ceremonia de bienvenida y una fotografía con los nuevos compañeros.
Mientras tanto, los fundadores de Morena, aquellos que caminaron calles cuando nadie quería ponerse la camiseta, contemplan cómo siguen llegando personajes de otras corrientes políticas a buscar candidaturas. Los militantes ponen los votos, los chapulines ponen las aspiraciones y la dirigencia parece tener agua bendita para todos.
A este paso, Morena no necesitará un comité de elecciones, sino un confesionario con servicio las veinticuatro horas. Porque en la política chihuahuense ya no importa de dónde vienes, sino quién te bautiza y qué candidatura pretendes llevarte de regalo.
_____________________________________________________________________________________________________
¡Vaya colección de personajes que apareció con el famoso Free César! Porque una cosa es defender a César Jáuregui y otra muy distinta es que salgan del baúl de los recuerdos algunas de las figuras más controvertidas del panismo chihuahuense. Roberto “El Pony” Lara, Luis “El Tomatito” Terrazas Fraga y Juan Blanco. ¡Nomás faltó que llevaran una alfombra roja para recibir a las viejas glorias del escándalo político!
Primero, el famoso “Pony” Lara, quien dejó la Junta Central de Agua y Saneamiento en medio de las controversias por presuntos fraudes relacionados con la JMAS. Aquello nunca se tradujo en una responsabilidad penal demostrada en su contra, pero el episodio dejó suficientes preguntas. Ahora reaparece convertido en defensor de las libertades. ¡Qué bonito es regresar a los reflectores cuando la memoria política parece tener fugas de agua!
Luego está el inolvidable “Tomatito”, Luis Terrazas Fraga, despedido por Marco Bonilla tras sus comentarios misóginos en redes sociales. ¡Una verdadera joya de la diplomacia digital! Lo sacaron de la administración municipal y ahora reaparece dando lecciones de lealtad partidista. Al parecer, el desempleo gubernamental no le quitó las ganas de protagonismo.
Y para completar la fotografía está Juan Blanco, el expresidente municipal que incluso fue detenido en 2009 por acusaciones de peculado y cohecho, sin que ello permita afirmar que fue condenado. ¡Otro personaje que conoce las tormentas políticas de primera mano! Hoy levanta la voz por Jáuregui, aunque su propia historia recuerda que en el PAN las controversias tienen una extraordinaria capacidad para sobrevivir al paso de los años.
Por lo menos los regidores Félix Martínez e Isaac Díaz tienen trabajo político actual y buscan construir su propio nombre. Pero los otros tres parecen sacados de una reunión de exfuncionarios que encontraron en el Free César una oportunidad para volver a salir en la fotografía.
¡Pobre César! Entre tantas pancartas de apoyo, alguien debería recordarle que no todo respaldo ayuda. Porque una cosa es reunir amigos en las buenas y en las malas, y otra convertir una manifestación política en el museo de las controversias del PAN. ¡Y todavía quieren cobrar entrada!






