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Desde hace tiempo, el discurso de la obra pública se ha convertido en la principal bandera del alcalde Marco Bonilla, pero también en el argumento para justificar un creciente endeudamiento. Entre sus dos administraciones, el Municipio ha contratado créditos por más de mil millones de pesos que, además del capital, representan cerca de 95 millones de pesos en intereses para los contribuyentes hasta finales de 2026. Lo que más llama la atención es que este endeudamiento ocurre en un gobierno que presume finanzas sanas, ingresos excedentes multimillonarios y el presupuesto más alto en la historia de Chihuahua. La pregunta inevitable es si realmente era necesario hipotecar las finanzas municipales o si el recurso pudo haberse administrado con mayor eficiencia y planeación.
El tema toma mayor relevancia ahora que Bonilla busca un nuevo crédito para impulsar la primera etapa del bulevar Poniente 5, un proyecto que todavía enfrenta pendientes ambientales y que ha despertado cuestionamientos por los beneficios que podría generar a desarrollos inmobiliarios específicos. Todo ocurre mientras el alcalde alista su salida del cargo para buscar la candidatura al Gobierno del Estado, dejando la factura del endeudamiento a la siguiente administración. Entre rellenos sanitarios inconclusos, obras con sobrecostos, créditos reorientados y proyectos que aún no demuestran su impacto en la movilidad de la ciudad, el debate ya no gira únicamente en torno a construir infraestructura, sino a la forma en que se administra el dinero público y a quién termina beneficiando realmente cada peso que hoy se pide prestado.
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En Parral ya no solamente la oposición cuestiona el rumbo de la administración municipal encabezada por Salvador «Chava» Calderón. Ahora también son voces del sector empresarial las que comienzan a expresar abiertamente su inconformidad. El empresario Óscar Karim Bujaidar lanzó un duro reclamo al señalar que la ciudad necesita menos eventos y más resultados, al denunciar el deterioro de las vialidades, los problemas de drenaje, el cierre de calles en el Centro Histórico y las afectaciones que enfrentan diariamente comerciantes y ciudadanos. El mensaje no pasó desapercibido y rápidamente encontró eco entre quienes consideran que la prioridad debería estar en resolver los problemas básicos de la ciudad.
El pronunciamiento abre un nuevo frente para la administración municipal, pues cuando quienes generan inversión y empleo empiezan a manifestar públicamente su molestia, la lectura política cambia de dimensión. Los empresarios aseguran que siguen apostando por Parral, pero también exigen condiciones para trabajar y crecer, mientras la ciudadanía observa cómo los baches, las inundaciones y la falta de movilidad continúan siendo parte del paisaje cotidiano. La pregunta que comienza a rondar es si el gobierno municipal ajustará el rumbo o seguirá privilegiando la agenda de los reflectores por encima de las obras que la población reclama.
El reciente anuncio de Canino Real, el hotel, guardería y estética canina que durante más de siete años atendió con cariño a más de 4,500 perritos, marca el cierre de una etapa emotiva. Elisa, Rubén y su equipo lo comunicaron con gratitud y serenidad, destacando el esfuerzo honesto y el amor invertido desde cero. Sin embargo, este cierre digno se suma a una lista cada vez más larga de negocios que bajan cortinas en la región, como el Soriana de Plaza La Sierra, en un contexto económico que castiga duramente al comercio local.
En ciudades como Delicias, Meoqui y otras del centro-sur del estado, los factores se acumulan: la sequía prolongada que reduce el ingreso de las familias del campo, el aumento de costos operativos, la competencia feroz de cadenas grandes y plataformas digitales, y una informalidad que distorsiona el mercado.
Mientras algunos cierres responden a decisiones estratégicas y nuevos proyectos, otros reflejan la insostenibilidad real de muchos negocios tradicionales que, pese al cariño de la comunidad, no logran sobrevivir a la presión económica post-pandemia y estructural.
Estos cierres no solo dejan vacíos comerciales y empleos perdidos, sino también un sentimiento de precariedad. Es urgente que las autoridades de todos los niveles impulsen apoyos reales a las MIPYMES, alivio fiscal y estrategias que fortalezcan el consumo interno.