Noticias Chihuahua:
Arturo Medina y José Luis Villalobos, coordinador y subcoordinador de la bancada priista en el Congreso del Estado, formalizaron su registro como Defensores de Chihuahua, la figura con la que el partido buscará organizar y encabezar su estrategia electoral de cara a los comicios de 2027. Medina llevó a cabo el acto en Parral, respaldado por liderazgos del Distrito 22 con cabecera en Guachochi, una zona serrana prioritaria para el tricolor que comprende varios municipios históricamente sensibles y que, según denunció, han sufrido un marcado abandono en infraestructura, servicios de salud, seguridad, productividad agrícola y cuidado de los recursos forestales bajo la gestión de Morena.
En un ambiente de incertidumbre nacional, Medina advirtió que el PRI se organiza desde todas las regiones para proteger a Chihuahua y evitar el avance de Morena, a la que describió como un cártel político que erosiona instituciones, arrebata libertades y negocia con la delincuencia organizada. “Vamos a defender nuestro estado; no permitiremos que los enemigos de la dignidad lastimen a nuestra gente”, enfatizó, comprometiéndose a volcar toda su energía en la protección de los municipios del Distrito 22. Por su parte, Villalobos García, quien también funge como coordinador nacional de Afiliación y Registro Partidario del CEN del PRI, realizó su registro en la capital del estado acompañado de familia, amigos y militantes. Destacó la necesidad de mantener la cercanía con la ciudadanía y fortalecer el compromiso con México, subrayando que el partido atraviesa una etapa de consolidación territorial y de convocatoria a militantes y simpatizantes decididos a trabajar por las familias y los valores priistas.
La marcha de Morena de este sábado dejó algo más que consignas políticas y reclamos contra el gobierno estatal. Entre reporteros de la fuente de gobierno comenzó a comentarse con fuerza que una de las líneas que se repitió entre algunos participantes era ir directamente contra quienes cubrían el evento. Y no quedó solamente en gritos. Compañeros de medios detsacados señalaron haber sido agredidos mientras realizaban su trabajo, incluso uno de los afectados ni siquiera pertenece a medios del estado.
Algunos recibieron empujones y agresiones físicas; otros enfrentaron insultos y ataques verbales, pero el mensaje, dicen, fue bastante claro: el enojo no solamente iba dirigido al gobierno, también a los medios. La situación volvió a poner sobre la mesa un tema incómodo que aparece cada vez con más frecuencia en coberturas de marchas y manifestaciones: la facilidad con la que el periodista termina convirtiéndose en blanco, como si documentar lo que ocurre fuera suficiente motivo para colocarlo del otro lado de la protesta.
La marcha de Morena en Chihuahua terminó dejando más dolores de cabeza que aplausos al interior del partido guinda. Y no precisamente porque no hayan logrado sacar gente a la calle —porque sí hubo movilización—, sino porque, según comentan militantes y operadores morenistas, aquello estuvo muy lejos del “músculo político” que presumían desde semanas antes.
Dicen los enterados que el regaño habría venido desde muy arriba. La secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel, presuntamente habría mostrado un fuerte enojo con la dirigente estatal de Morena, Brighite Granados, debido a que la concentración no alcanzó la expectativa prometida y, para acabarla de amolar, la logística terminó pareciendo más ensayo de primaria que operación política de un partido en el poder.
Porque sí, hubo camiones. Hubo operadores. Hubo estructuras. Hubo lonches, agua caliente y personas preguntando a dónde tenían que caminar. Pero aun con todo eso, el evento no logró vender esa imagen de “avalancha imparable” que Morena quería presumir en Chihuahua.
Y como suele pasar en la política mexicana cuando algo no sale como esperaban, ya empezó el deporte favorito del morenismo: buscar culpables.
Según voces internas, más de uno ya estaría pidiendo la cabeza del presidente del Consejo Estatal de Morena, Hugo González, bajo el argumento de que “no movió un dedo” para apoyar la movilización. Aunque otros dentro del mismo partido recuerdan que el Consejo Estatal tiene más funciones políticas y discursivas que operativas, y que quienes realmente manejan la estructura, los recursos y la movilización son los que están sentados en el Comité Estatal.
Traducido al español político: quieren encontrar un responsable rápido, aunque no necesariamente sea el correcto.
Porque al final, el problema de Morena Chihuahua no fue llenar unas cuantas calles. El problema fue que prometieron una demostración de fuerza histórica y terminaron entregando una movilización parchada, con operadores reventados, estructuras descoordinadas y demasiada gente preguntándose si de verdad valió la pena tanto desgaste para una marcha que acabó dejando más memes, reclamos internos y sospechas de fractura que unidad partidista.
Y es que en política no basta con juntar gente. También hay que evitar que, terminando el evento, los propios compañeros quieran pasarte factura.






