La polémica ya se instaló entre los parralenses luego de que una publicación atribuida a Patrulla 81 señalara que este 15 de septiembre la agrupación se presentaría únicamente en Ixtlahuaca, Estado de México, como parte de los festejos patrios. El detalle es que, al mismo tiempo, en Parral el grupo fue anunciado como estelar para la celebración del Grito de Independencia.
Y por si faltara algo para alimentar las dudas, en la ciudad ya se observa equipo identificado con el nombre de Patrulla 81, lo que ha generado todavía más desconcierto entre quienes conocen la programación de las fiestas patrias. Las versiones encontradas rápidamente comenzaron a circular entre los ciudadanos, acompañadas de comentarios y bromas sobre lo que parece ser una situación poco común.
La pregunta ya está sobre la mesa y nadie parece tener una respuesta clara: ¿cuántas Patrulla 81 hay? Porque si la agrupación asegura estar en Ixtlahuaca mientras en Parral todo apunta a que también está presente, entonces alguien tendrá que explicar qué está ocurriendo. ¿Hay dos Patrulla 81 o quién fue realmente el que llegó a Parral?
Hay un dato que hace ruido en la cifra de más de 50 mil asistentes que presumió el alcalde Marco Bonilla sobre el Grito de Independencia en Chihuahua capital. La noche del 15 de septiembre, alrededor de las 20:20 horas, el subsecretario de Movilidad, César Komaba, reportaba aproximadamente 8 mil personas en el primer cuadro, mientras que posteriormente la propia información publicada por La Parada Digital señala que la DSPM tenía un registro cercano a 9 mil asistentes a las 21:00 horas.
Entonces viene la pregunta incómoda: ¿de dónde salieron los 50 mil? Bonilla declaró al día siguiente que hubo más de esa cantidad, pero la cifra no coincide con los cortes que se estaban dando a conocer durante la noche. Ahora bien, posteriormente apareció otro reporte que señala que el sistema de conteo digital de la DSPM registró de mas de 40 mile personas que ingresaron hasta las 23:52 horas, por lo que sí existe una medición posterior considerablemente mayor a los primeros cortes.
Así que decir tajantemente que Bonilla mintió sería ir más allá de lo que permiten comprobar estos datos, pero lo que sí queda claro es que su cifra de “más de 50 mil” no coincide con los reportes preliminares de las propias autoridades durante buena parte de la noche y tampoco con el conteo digital posterior de 46 mil 448. La diferencia merece una explicación puntual: ¿se contabilizaron entradas acumuladas, personas distintas o se utilizó otro método de medición? Porque en política, y más cuando se habla de cifras para presumir una multitud, los números deben cuadrar.
¿Será que Andrea Chávez ya se bajó, aunque sea por un ratito, del camino rumbo a la gubernatura de Chihuahua? Porque el simbolismo también cuenta y, mientras muchos esperaban verla dando el Grito en Ciudad Juárez, la senadora con licencia prefirió presumir su noche patria nada menos que en el Zócalo de la Ciudad de México.
Y vaya que resulta curioso: siendo juarense y queriendo, en teoría, gobernar Chihuahua, lo mínimo habría sido compartir el Grito con su gente, aunque fuera en la frontera. Pero no; Andrea decidió irse a la capital, donde hasta ella misma presumió que convivió con desconocidos. Claro, ahí nadie le iba a preguntar por la gubernatura, por Cruz Pérez Cuéllar ni por las vueltas que anda dando Morena para el 2027.
Quizá en el Zócalo encontró algo que Chihuahua ya no le ofrece: anonimato. Porque entre miles de personas puede ser simplemente “una política alta y bonita” tomándose la foto para redes, sin tener que explicar si va por la gubernatura o si ya está viendo cómo regresar al Senado.
Así que la postal patriótica dejó una pregunta bastante patriótica también: ¿se regresará Andrea al Senado por tres años y luego, para 2030, vuelve a desempolvar el proyecto? Porque si de plano el camino a Chihuahua se le está haciendo largo, siempre queda la cómoda curul capitalina.
Por lo pronto, mientras unos gritaron “¡Viva Chihuahua!”, Andrea gritó “¡Viva México!”… desde el Zócalo. Y pues sí, también cuenta, aunque para quien quiere gobernar el estado quizá hubiera sido más bonito gritarlo en casa.






