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Dicen que las desgracias nunca llegan solas, y en Palacio parece que la frase cobró vida. Apenas unos días después de que trascendiera la salida de Ania Trevizo, ahora fue separado del gabinete estatal quien fuera su esposo, Irving Rafael Loera Palamantes, en un episodio que, según versiones al interior del Gobierno del Estado, estuvo lejos de ser una despedida cordial.
Los rumores apuntan a que, durante su salida, se registró un fuerte intercambio verbal entre el ahora exfuncionario y una funcionaria. La tensión habría escalado a tal grado que, aseguran los corrillos políticos, se ordenó el despliegue de elementos de seguridad en el edificio para resguardar la oficina y evitar que el exservidor público retirara objetos o documentación del lugar.
Aunque no existe una versión oficial sobre lo ocurrido, la escena ya alimenta todo tipo de interpretaciones. Lo que hasta hace unos días parecía un simple relevo administrativo terminó convirtiéndose en una novela política con tintes de ruptura definitiva. En Palacio, al parecer, las salidas ya no son únicamente por la puerta principal; también dejan suficiente material para que la rumorología siga trabajando horas extra.
Hasta el momento, el legislador no ha emitido un posicionamiento público sobre estos señalamientos y tampoco se ha informado de alguna denuncia formal o resolución de autoridad que confirme las acusaciones. Por ello, la información que circula corresponde a versiones difundidas en redes sociales, las cuales permanecen sin corroboración oficial.
Dicen en los pasillos del Ayuntamiento que quien no anda nada contento es el regidor panista Adán Galicia. El motivo, según la rumorología política, es que rumbo al 2027 no lo han tomado en cuenta para alguna posible candidatura, pese a que presume ser de los ediles que más trabaja dentro del Cabildo.
Y es que, cuentan, el malestar no sería únicamente por quedarse fuera de la conversación, sino porque dentro del PAN ya habría perfiles «consentidos» que parecen tener mano para las futuras postulaciones. Ya se sabe que en política el mérito ayuda, pero el reflector suele ayudar todavía más.
La realidad es que, aunque el joven regidor ha mantenido actividad y presencia, todavía no se le ve con la proyección suficiente para una diputación local. Tampoco se escucha con fuerza que repita como integrante del Cabildo, por lo que su futuro político luce, cuando menos, incierto.
Claro que de aquí al 2027 puede pasar de todo. En política, los favoritos de hoy pueden ser los olvidados de mañana y viceversa. Lo único seguro es que, cuando empiezan a hablar de «consentidos», es porque alguien ya siente que lo dejaron fuera de la foto.
Habrá que ver si Adán Galicia logra convencer a la dirigencia de que el trabajo también merece recompensa o si termina confirmando una de las reglas no escritas de la política: no siempre llega más lejos quien más trabaja, sino quien mejor acomodo encuentra.






