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La capital de Chihuahua amaneció envuelta en tensión política ante la movilización convocada por Morena para exigir juicio político y desafuero contra la gobernadora María Eugenia Campos Galván. Desde temprana hora comenzaron a aparecer mantas, bloqueos y protestas en distintos puntos de la ciudad, mientras grupos de manifestantes acudieron incluso al aeropuerto internacional para rechazar la llegada de dirigentes morenistas con mensajes como “Aquí no los queremos”, “Narco Morena” y “No al narco”.
La protesta en el aeropuerto se realizó previo al arribo de líderes nacionales y contingentes provenientes de otros estados para participar en la marcha programada en el centro de Chihuahua. Los inconformes también colocaron pancartas de respaldo a la gobernadora Maru Campos y acusaron a Morena de intentar desestabilizar políticamente al estado en medio de las investigaciones y señalamientos internacionales contra figuras ligadas al partido guinda.
En paralelo, ciudadanos y productores realizaron bloqueos carreteros para impedir el paso de autobuses con simpatizantes morenistas que se dirigían a la capital. De acuerdo con reportes locales, al menos 18 camiones fueron regresados en la zona de Cárdenas y también se registraron cierres en tramos carreteros rumbo a Ciudad Juárez y Delicias, bajo acusaciones de presunto “acarreo” organizado para inflar la movilización.
La dirigencia estatal de Morena defendió la movilización y aseguró que la marcha sería pacífica, además de acusar al Gobierno del Estado de intentar obstaculizar la protesta mediante la suspensión del servicio del Bowí y campañas de desprestigio. El partido insistió en que la manifestación busca denunciar supuestas irregularidades en materia de seguridad y la presencia de agencias estadounidenses en operativos realizados en Chihuahua.
Mientras tanto, el alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla, calificó la movilización como una “cortina de humo” para distraer la atención de los escándalos que enfrenta Morena a nivel nacional por presuntos nexos con el crimen organizado. En medio de la confrontación política, la presidenta Claudia Sheinbaum intentó deslindar al Gobierno federal y sostuvo que la marcha corresponde exclusivamente a decisiones internas del partido.






