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A poco más de dos años de concluir su servicio en el H. Cuerpo de Bomberos de Chihuahua, el bombero primero Juan Manuel Olivas Pérez trabaja para dejar un legado que combine su labor operativa con su talento artístico. Con casi 23 años de servicio, busca que su aportación trascienda más allá de sus funciones dentro de la corporación.
Olivas ingresó como bombero de academia el 1 de enero de 2003 y con el paso del tiempo ascendió al grado de Bombero Primero. Ha desempeñado funciones como oficial de compañía y operador maquinista, además de adaptarse a las jornadas de 24 horas que caracterizan el trabajo bomberil.
El elemento recuerda que sus primeros diez años fueron de aprendizaje continuo y participación en convocatorias internas que le permitieron avanzar profesionalmente. También ha sido parte de una generación marcada por hechos relevantes, como el incendio de la calle Libertad en 2006, que significó la pérdida de compañeros.
A lo largo de su trayectoria ha intervenido en incendios de gran magnitud en la zona urbana, madereras, pastizales y diversas emergencias cuando únicamente existían cinco estaciones en la ciudad. Paralelamente, ha desarrollado una inclinación personal por la pintura y el dibujo, especialmente relacionados con máquinas bomberas.
Sus obras, elaboradas en colores originales o en tonos grises como parte de nuevas técnicas, se encuentran en varias estaciones de la capital, principalmente en la Estación No. 5. Entre sus trabajos destaca un cuadro de valores institucionales con el que participó en un concurso interno y piezas elaboradas para corporaciones hermanas.
El bombero busca autorización para realizar un mural que refleje de manera más amplia su experiencia dentro del Cuerpo de Bomberos. Su mayor orgullo, afirma, es que su hijo Ángel siguiera sus pasos y se integrara a la corporación tras concluir la academia del ISSCUU en agosto reciente.
Olivas expresa su interés en dejar un legado que represente sentido de pertenencia para futuras generaciones de bomberos. Considera que las estaciones deben sentirse como una casa y espera que sus obras contribuyan a fortalecer ese ambiente, mientras se acerca su jubilación con la reciente reducción del tiempo de servicio de 30 a 25 años.






