Durante el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, el médico clínico y perito José Antonio Maya declaró que el exfutbolista tuvo responsabilidad en que no pudiera ser evaluado médicamente antes de su fallecimiento. El especialista sostuvo que existían señales que requerían una revisión, pero que Maradona se negó a recibir a uno de los médicos que acudió a su domicilio.
Maya explicó ante el tribunal que, días antes de la muerte de Maradona, un enfermero informó que presentaba edema en una de sus piernas, por lo que el médico clínico Pedro Di Spagna acudió a su domicilio. Sin embargo, de acuerdo con el testimonio presentado en el juicio, el exjugador se negó a ser atendido. El perito consideró que esa decisión impidió que los médicos pudieran valorar personalmente su estado.
El especialista aclaró que no consideraba que se tratara de una culpa de Maradona, sino de una cuestión relacionada con su autonomía para decidir sobre su atención médica. Según su declaración, las señales que pudieron haberse detectado requerían que un médico pudiera examinarlo para determinar si era necesario tomar alguna medida adicional.
La declaración forma parte del proceso judicial en el que se analiza la actuación de siete profesionales de la salud relacionados con la atención de Maradona durante sus últimos días. La junta médica creada en 2021 había concluido que el accionar de los médicos fue “inadecuado, deficiente y temerario”, aunque Maya firmó ese informe en disconformidad y presentó su propio análisis.
Otro perito, el cardiólogo Ricardo Iglesias, también declaró durante la misma jornada que Maradona sufrió una muerte súbita y que no existían elementos suficientes para considerarlo un paciente con riesgo cardíaco. Las declaraciones forman parte de las distintas posturas médicas que son analizadas por el tribunal para determinar las responsabilidades en torno a la muerte del astro argentino, ocurrida el 25 de noviembre de 2020.






