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En un operativo que terminó en desastre, elementos de la Policía Municipal de Chihuahua provocaron una segunda lesión a uno de sus propios compañeros, quien era el accidentado que acababan de rescatar en el poblado de Majalca. El incidente ocurrió este fin de semana durante un traslado aéreo en helicóptero, donde la camilla con el oficial se desplomó por aparente agotamiento físico de los rescatistas.
Según versiones preliminares, el rescate inició con éxito: el helicóptero de la corporación aterrizó en la zona rural de Majalca para evacuar a un elemento de la propia Policía Municipal que había sufrido un accidente previo –posiblemente una caída o lesión grave durante un patrullaje o entrenamiento en terreno accidentado–. El compañero fue asegurado en una camilla y elevado hacia la aeronave para su traslado urgente a un hospital en la capital del estado.
Sin embargo, el trayecto –que involucró maniobras en altura y condiciones exigentes– parece haber sobrepasado la capacidad física de los elementos. Testigos y reportes internos indican que, al intentar ingresar la camilla al helicóptero o durante el ascenso, los policías perdieron el control. La estructura se soltó y cayó varios metros, impactando al ya lesionado y agravando sus heridas. Lo peor de todo: el rescatado era un oficial de la misma corporación, lo que convierte el incidente en un bochornoso caso de «fuego amigo» dentro de la institución.
«Esto es inaceptable. Van a rescatar a uno de los suyos y terminan lesionándolo más. Si no pueden con un compañero, ¿qué se espera con un civil?», declaró un residente de Majalca que presenció el operativo desde tierra. Fuentes internas de la Dirección de Seguridad Pública Municipal (DSPM) admiten que el episodio expone fallas graves en la preparación física y la cohesión operativa de los agentes, quienes habrían mostrado signos de fatiga extrema tras el vuelo y las maniobras.
El director de la DSPM debería priorizar programas obligatorios de acondicionamiento físico y simulacros de rescate interno, opinan expertos en seguridad. «Un oficial exhausto es un riesgo para sí mismo, para sus compañeros y para los ciudadanos. En rescates aéreos, la fuerza y la resistencia son vitales; no se puede improvisar», comentó un exparamédico municipal en anonimato.
Este caso se suma a una serie de controversias en la seguridad de Chihuahua, donde la percepción ciudadana apunta a un deterioro constante: desde response times lentos hasta incidentes de fuerza excesiva y ahora autolesiones operativas. Autoridades municipales prometieron una investigación interna y medidas correctivas, pero la confianza pública –y la moral interna– sigue en picada. «Cada vez de mal en peor», resumió un vecino en redes sociales, eco de un sentimiento generalizado.
La DSPM no ha emitido comunicado oficial al cierre de esta nota, pero se espera que el director aborde el tema en las próximas horas. El oficial lesionado permanece hospitalizado en estado estable, aunque con pronóstico reservado por las complicaciones añadidas. Su identidad se mantiene reservada por protocolo institucional.







