Noticias Chihuahua:
El día de ayer, la consultora Eurasia presentó su balance de riesgos en el mundo para el año 2026.
Uno de los que aparecen en los primeros lugares corresponde a los acontecimientos en Venezuela y sus consecuencias.
Le resumo algunos de los elementos presentados respecto al tema, con énfasis en las repercusiones que puede tener en México.
Trump ya se adjudica el mérito de haber removido a un dictador y haberlo llevado ante la justicia sin cruzar su línea roja más consistente: no desplegar tropas de manera sostenida en un territorio extranjero.
Pero, sacar a Maduro fue la parte sencilla; lo que sigue es mucho más complejo. La estructura del régimen permanece en gran medida intacta.
Delcy Rodríguez, la presidenta interina, y pareciera de que la apuesta de México, fue parte del régimen chavista y de su continuación con Maduro.
La oposición democrática venezolana, que posee legitimidad, carece de armas. El camino hacia un gobierno encabezado por la oposición sería disputado y requeriría acuerdos con los mandos militares hoy en el poder, todos ellos parte del régimen chavista y más interesados en su supervivencia y beneficios que en una reforma.
Aunque es probable que, más allá de las declaraciones, el nuevo gobierno de Rodríguez busque cooperación con Estados Unidos para aliviar sanciones y negociar acuerdos –y Trump será receptivo siempre que pueda presentarlo como una victoria–, las tendencias en las fuerzas armadas venezolanas siguen siendo inciertas.
La detención de Maduro podría endurecer la resistencia del régimen remanente y avivar el sentimiento nacionalista, incluso entre venezolanos que detestaban a Maduro. No hay nada cierto por ahora.
Washington tendrá dificultades para moldear la transición sin una presencia sostenida sobre el terreno, lo que Trump no quiere, pero puede ser inevitable.
Una guerra civil es poco probable. No obstante, grupos armados como la guerrilla del ELN, colectivos armados y redes criminales vinculadas a la minería ilegal y al tráfico ilícito pueden encontrar oportunidades en cualquier escenario de caos.
Si vemos hacia adelante en la perspectiva de Trump y de Marco Rubio, Cuba podría ser el siguiente objetivo si el experimento venezolano no genera un efecto inmediato en contra de Trump.
El secretario de Estado considera que la caída de Maduro podría provocar la de La Habana, y Trump podría intentar completar lo que inició en Venezuela.
No obstante, una acción militar directa es poco probable en el corto plazo, pero ampliar el bloqueo petrolero para asfixiar económicamente a Cuba es una posibilidad que tensaría aún más las relaciones regionales.
México ya ha intervenido enviando petróleo, garantizando el suministro a la isla. Cuba es económicamente frágil y carece de capacidad real de represalia, pero el régimen está profundamente arraigado y el caos a 90 millas de Florida implica riesgos que no pueden ser ignorados.
La ‘enmienda Trump’ de la Doctrina Monroe también podría impactar en Colombia, principal centro regional de operaciones de seguridad de Estados Unidos y el país más expuesto a la inestabilidad venezolana.
Trump ridiculizó públicamente el fin de semana al presidente Gustavo Petro llamándolo ‘enfermo’ y el Departamento del Tesoro previamente lo había sancionado.
Las elecciones presidenciales de Colombia el próximo mayo marcarán la salida de Petro, pero también podrían conducir a un cambio de la corriente política en el gobierno, cuyo candidato Iván Cepeda, hoy encabeza la mayoría de las encuestas. Habrá mucho por ver en el proceso político de Colombia.
Pero, lo más importante para nosotros es que la política de Trump también genera riesgos para México, pese a la buena relación con la presidenta Claudia Sheinbaum y la cooperación en materia de seguridad.
El alineamiento mexicano con Estados Unidos depende de que Washington respete la soberanía de México, incluso en términos de los juicios de México respecto a la intervención del gobierno de Trump en Venezuela.
Más allá, si se produjeran ataques directos de Estados Unidos contra cárteles en territorio mexicano, que siguen siendo una posibilidad que no se ha descartado por parte del gobierno nortamericano, se podría cruzar una línea roja que pegaría a la relación bilateral y pondría en riesgo el frágil equilibrio comercial entre ambos países, que va a negociarse en este año.
Para México este cuadro es muy complejo. Ya se lo habíamos anticipado. Hay que mantener la independencia de criterio y evitar la confrontación con un gobierno, que –todo indica– va a salir muy empoderado después de haber derrocado a Maduro. Todo un acertijo.
Como dirían las abuelitas: que Dios nos agarre confesados.







