Benjamín Arellano Félix, uno de los principales integrantes de la familia que encabezó el llamado Cártel de Tijuana, fue descrito en distintos reportes periodísticos como un hombre de gustos sofisticados y aficionado a artículos de alto valor. Entre los elementos asociados con su estilo destacaron las camisas de seda, ropa costosa y automóviles BMW, una imagen que contrastaba con la apariencia más sencilla que se atribuía a su hermano Ramón.
Uno de los bienes más conocidos vinculados con el entorno de los Arellano Félix fue una mansión en el fraccionamiento El Paraíso, en Tijuana, inmueble que contaba con dos plantas, sótano, alberca y espacio para varios vehículos. La residencia fue asegurada por autoridades durante los años noventa y posteriormente pasó por diferentes procesos legales antes de ser vendida.
La familia también estuvo relacionada con diversas propiedades en Tijuana, Tecate y otros estados, de acuerdo con investigaciones periodísticas y registros inmobiliarios. En algunos casos, los inmuebles fueron asegurados, mientras que otros quedaron registrados a nombre de familiares o personas vinculadas con el círculo de los Arellano Félix, por lo que no todos pueden atribuirse directamente a Benjamín.
Otro inmueble relacionado con Benjamín fue una residencia ubicada en Puebla, donde fue detenido en marzo de 2002. Investigaciones posteriores documentaron además otras viviendas y operaciones inmobiliarias vinculadas con integrantes de la familia, incluyendo terrenos, casas y residencias de alto valor en diferentes entidades.
La mansión de El Paraíso terminó convirtiéndose en uno de los símbolos de la riqueza inmobiliaria asociada con la familia. Después de atravesar diferentes etapas legales, el inmueble finalmente fue vendido y, de acuerdo con información publicada por ZETA, fue demolido en 2023 para dar paso a un nuevo proyecto habitacional. La historia de estas propiedades forma parte del patrimonio que diversos reportes han relacionado con la época de mayor poder del grupo criminal.






