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La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) elevó su pronóstico de crecimiento económico para México en 2025, pasando de 0.4 % a 0.8 %. Aunque la cifra sigue siendo baja, refleja una mejora en la confianza hacia el país.
Este ajuste se debe, en parte, a la estabilidad macroeconómica que ha mostrado el país, así como a una recuperación lenta pero constante del consumo interno. La inversión extranjera también ha mostrado signos de leve crecimiento.
Sin embargo, el organismo advierte que el entorno sigue siendo complejo. Persisten riesgos como la inflación, la incertidumbre internacional y los desafíos fiscales del gobierno federal. La recomendación es mantener una política económica prudente.
A pesar del crecimiento esperado, la realidad es que millones de mexicanos no verán mejoras inmediatas en su día a día. Los niveles de pobreza y desigualdad siguen siendo elevados, y el empleo informal sigue dominando gran parte del mercado laboral.
La OCDE sugiere que México debe apostar por mejorar su sistema de recaudación fiscal y canalizar más recursos a educación, salud y ciencia. También pide garantizar certeza jurídica para atraer más inversión privada.
Otro reto es la dependencia económica con Estados Unidos. Si la economía norteamericana se desacelera, México resentirá el golpe. Por eso, se propone diversificar relaciones comerciales con Asia y América Latina.
El gobierno federal celebró el nuevo pronóstico como una señal de que su estrategia económica está funcionando, aunque reconoció que hay mucho por hacer. Las reformas estructurales siguen pendientes en sectores clave como energía y justicia fiscal.
Especialistas señalan que el principal reto será lograr que ese crecimiento, aunque bajo, sea incluyente y sostenido. La clave está en cómo se distribuye la riqueza generada y quiénes se benefician de ella.
En los próximos meses, se espera que esta cifra sea utilizada políticamente tanto por el gobierno como por la oposición, especialmente de cara al cierre del sexenio. Los datos económicos siempre son terreno de disputa.







