Noticias Chihuahua:
Aquí lo advertí durante años.
Advertí que tarde o temprano, la dictadura de Morena impondría la censura oficial.
Y ocurrió apenas en días pasados cuando, desde el Estado, se ordenó la censura en los medios oficial, con el argumento de que en México los derechos de las audiencias están legislados y toda persona puede exigirlos.
Lo cierto es que en todos los medios del Estado y en no pocos medios privados –de prensa, radio, televisión y plataformas digitales–, se ha impuesto la censura de Estado que nos lleva de vuelta a “La Pragmática”, la primera Ley de Censura de Estado; retroceso de más de 500 años; vuelta a monarquías –como la española–, en donde nadie podía difundir pensamiento alguno, sin autorización previa de la Iglesia y el Estado.
Y es que hoy, en la “4-T”, pocos saben que el 8 de julio de 1502 –hace más de 500 años–, los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, promulgaron La Pragmática; primera Ley de Censura Previa.
Ley que establecía que en dicha monarquía nadie tenía permiso de publicar o difundir escrito alguno, sin autorización previa del Estado y la Iglesia; poderes que crearon una estructura oficial para la clasificación y lectura de todo lo que se pretendía publicar.
Sí, la Iglesia y el Estado censuraban lo que, según su interés, debían conocer o ignorar los ciudadanos. Por eso, La Pragmática fue conocida como la primera Ley de Censura Previa; censura que igual que hoy en México sancionaba libertades fundamentales en democracia, como la libre expresión.
Pero lo más cuestionable es que ni la presidenta ni sus colaboradores entienden que los seres humanos llegan al mundo equipados con capacidades y libertades naturales, como la libertad de pensar y de libre expresión.
Es decir, que nadie en el mundo puede ser limitado en su capacidad de pensar y de expresar sus pensamientos; derecho conocido como libertad de expresión. Y la joya de la libertad de expresión es la crítica que, a su vez, es el emblema del género periodístico de opinión.Cursos de periodismo
Y ahora un breve curso de periodismo, pero antes la pregunta de rigor.
¿Conocerán, la presidenta y sus lacayos mediáticos, lo que significa la opinión? Seguramente no. Y para que lo entiendan recurrimos al clásico de Salvador Ochoa Olvera, “Derecho de Prensa”, quien así define la crítica.
“La crítica –al igual que la opinión–, no tiene por qué apegarse a hechos veraces. Sólo son los hechos los que deben estar fundados en la verdad, en la realidad de los mismos.
“No es más que un soberbio desatino pretender sujetar la crítica a la existencia de hechos: es válido criticar el manejo del presupuesto para la salud pública si se percibe que no se dispone de medicamentos suficientes para atender a la población, sin que para ello demuestre que ha habido peculado.
“En síntesis, es claro que la crítica no requiere apoyarse en hechos verdaderos, pues –de ser así–, no sería crítica: sería, en todo caso, crónica.
“Obviamente toda opinión o crítica propiamente dicha, tiene como límite que, en sí misma, no constituya algún tipo penal, como el ataque al derecho de terceros a la moral, la perturbación del orden o de la paz públicos.
“La crítica debe ser el resultado de disertaciones y análisis y es tan diversa como emisores haya”. (FIN DE LA CITA)
Y para entender lo anterior, también debemos conocer el significado de los géneros periodísticos de “noticia” y “opinión”.
Para empezar, la “noticia” y la “opinión” –igual que la entrevista, el reportaje, la crónica y el ensayo–, forman parte de los géneros periodísticos, que no son más que la clasificación de las diferentes formas de abordar y presentar al ciudadano los hechos de interés colectivo.
Así, una “noticia” es un acontecimiento de interés general que, en su versión más simple, se debe difundir con la mayor objetividad posible. Sí, con la mayor objetividad, lo que significa lo más apegado a los hechos.
A su vez y por definición, una “opinión” es una expresión ciudadana íntima, única y, por tanto, totalmente subjetiva; lo que significa que la “opinión” puede no estar apegada a los hechos.
Por eso, la “opinión” y su expresión social por excelencia, conocida como “crítica”, es uno de los pilares fundamentales en democracia.
Y es que, como ya se dijo, los seres humanos llegamos al mundo dotados de la facultad de pensar y con las habilidades de externar al mundo nuestro pensamiento, mediante todas las formas de expresión.
A su vez, el pensamiento, en tanto derecho natural, no puede ser coartado, regulado o censurado por autoridad alguna. Es un derecho natural, propio y exclusivo de los seres humanos.
Por eso, todos tenemos la facultad y la libertad de pensar lo que nos plazca; incluso lo más disparatado. En cambio, la facultad de expresar al mundo los pensamientos, es lo que teóricamente conocemos como “libertad de expresión”. Y en México la libertad de expresión está regulada por la Constitución y sus límites son el daño a terceros, alteración de la paz pública, la difamación y la calumnia.
Además, la propia Constitución garantiza que nadie puede ser molestado por autoridad alguna a causa de lo que piensa, escribe u opina y que en México no existe la “censura previa”.
¿Lo habrá entendido la “presidenta con A”?
¿Lo habrán entendido los idiotas chairos?
¡Sí, aportación cultural gratuita!
Se los dije, los “cuatreros” van por la “Censura de Estado”, lo que nos lleva de vuelta a los tiempos preciviles de hace más de 500 años.
Al tiempo.







