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Estimado lector. Continuando con lo anterior me dispondré a platicarle que las tablillas las cuales contienen los semiconductores requieren para su fabricación procesos muy específicos y delicados. Esto no es como si tratásemos de montar una maquiladora cualquiera en alguna parte de nuestro país utilizando mano de obra regular. Los semiconductores requieren de personal altamente especializado, de instalaciones muy avanzadas en materia de filtración de las condiciones medioambientales, y de una gran gama y amplitud de proveedores. Puesto que ni si quiera la más pequeña partícula de polvo debería entrar en contacto con las tablillas; dado que podrían ser dañadas por el más ligero roce.
Así es que para esto se crearon las llamadas FABS (A Microchip Manufacturing Plant) Las cuales son parte central de esta historia. Para empezar mientras el número de transistores continúe doblándose y doblándose dentro de la misma pieza de silicón, fabricarlos se vuelve una tarea cada vez más complicada. Y aunque las compañías americanas llevasen a cabo el diseño y la fabricación de estos chips. Las cantidades de dinero que invertían en estas tediosas FABS cada año eran mayores.
Mientras tanto en Asia países como Japón y Corea del Sur comenzaron a desarrollarse rápidamente buscando obtener un pedazo del pastel de esta industria, convirtiéndose en los grandes proveedores de estos microchips durante los años 80s y 90s con los ingenieros estadounidenses aportando los diseños para su manufactura.
Si nos adentramos más a profundidad en esos años podríamos ver que Japón se especializo en estos procesos de una manera muy especial, logrando que la fabricación de microchips fuese mucho más barata.
De ahí surgieron compañías como Sony, Panasonic y otras grandes tecnológicas de aquel país pero justo en el momento en que su éxito se volvía cada vez más relevante al tío Sam le pareció que le estaban comiendo el negocio y receloso de ello en manos de su presidente Ronald Regan, el cual se creía por aquellos entonces que era el gran campeón de la globalización, decide cerrarle a la nación nipona la llave de la financiación; e impone un arancel del 100% a los microchips japoneses, derribando de esta manera a su industria tecnológica. Es entonces que entra en el cambio otro país milagro económico de la región asiática Taiwán país del cual le platicare en la tercera y última entrega de esta columna.






