En 2002, el empresario de origen chino Wu You Lin registró ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) una reproducción de la Virgen de Guadalupe, con lo que obtuvo derechos para su explotación comercial dentro de una categoría específica de productos. El trámite tuvo un costo de aproximadamente 2 mil 112 pesos y correspondió a la Clase 28, relacionada con juguetes, artículos recreativos y deportivos.
El registro generó controversia debido a la importancia religiosa y cultural de la imagen para millones de mexicanos. Sin embargo, el trámite no significó que Wu You Lin se convirtiera en dueño de la Virgen de Guadalupe como símbolo religioso, sino que le concedió derechos comerciales sobre la reproducción registrada dentro de la categoría correspondiente.
La historia comenzó después de que una reproducción digitalizada de la imagen, obtenida a partir de estudios fotográficos realizados al Ayate de Juan Diego, llegara a manos del empresario. Posteriormente, Wu You Lin acudió al IMPI y consiguió el registro, que tuvo una vigencia limitada.
El registro venció en 2012 y no fue renovado por Wu You Lin. Con ello terminó la vigencia de aquellos derechos comerciales, aunque posteriormente también se reportó que los derechos relacionados con la explotación de la imagen habían pasado por otras manos antes de quedar sin efecto.
El caso permanece como uno de los episodios más llamativos relacionados con la propiedad intelectual de la Virgen de Guadalupe, al mostrar cómo una imagen con enorme significado religioso y cultural llegó temporalmente al ámbito de los registros comerciales en México.






