En otro giro que ciertamente menoscaba la independencia de las instituciones en Estados Unidos, el abogado Todd Blanche ha sido ratificado como el nuevo Fiscal General de la Unión Americana.
Baste de decir de apertura, que fue el abogado personal de Donald Trump frente al juicio con la sexoservidora Stormy Daniels hace un par de años.
El señor Blanche había ya desempeñado un cargo de gran relevancia como vice fiscal al lado de la señora Pat Bondy, la primera secretaria del departamento de justicia en el segundo gobierno de Trump.
La señora Bondy fue removida por el escandaloso caso de los expedientes de Jeffrey Epstein, que el departamento de justicia se vio forzado, por orden y exigencia del Congreso, a publicar y liberar para el conocimiento público.
Trump no toleró la incapacidad de Bondy para retener, censurar y eliminar esos expedientes antes de que se hicieran públicos.
Blanche la substituyó en el cargo en calidad de interino, hasta que ayer, que fue ratificado como el titular del poderoso departamento de justicia.
Desde el escándalo de Watergate, en que Nixon pretendió controlar e influir en el departamento de justicia para que se persiguiera a los soplones, en realidad era uno sólo el cébere “Garganta Profunda” cuya identidad quedó en secreto por más de 40 años.
Nixon hizo todo lo posible por torcer la investigación hacia una infiltración a la Casa Blanca por parte de una operación de espionaje en contra de su gobierno; cuando en realidad, fue su gobierno el que había cableado y grabado a muchos de sus oponentes, en el Congreso y en el Comité Nacional Demócrata.
A partir de ese terremoto político en los años 70, se establecieron una serie de reformas para garantizar la independencia y autonomía de la Fiscalía General, su auténtica separación de la rama ejecutiva del gobierno y su no subordinación al presidente en turno.
Trump ha tirado todo por la borda; ha perseguido con investigaciones y procesos a críticos y opositores de su gobierno, a gobernadores demócratas que no han cedido a sus presiones, e incluso en contra periodistas y comunicadores.
Es el peor momento en la historia americana de la justicia al servicio de la política.
Su abogado personal, un hombre que fue contratado y pagado por el hoy presidente, encabeza el departamento de Justicia.
La oligarquía más dura, sólida, cínica y ciertamente rentable del planeta.
Quién podría haber imaginado que el faro de libertad democrática que representó en algún momento el sistema político estadounidense, se apagaría en la oscuridad del tráfico de influencias, del poder y la política al servicio de sus negocios y bolsillos personales.
Congresistas demócratas intentaron hace un par de semanas instituir un comité de investigación que abriera un caso para indagar el crecimiento de las fortunas personales del propio presidente, sus hijos, su familia inmediata y sus empresas, además de muchos colaboradores del gobierno.
No lo lograron. Los republicanos bloquearon la iniciativa.
Por eso es fundamental el resultado de las elecciones de noviembre, en que la potencial pérdida de control por parte del partido Republicano, puede abrir la puerte a múltiples casos de investigación y contención a la presidencia imperial de Donald Trump.
Todd Blanche se suma a una serie de funcionarios que son incapaces de contradecir al presidente o incluso, de presentar datos, cifras o hechos que sean contrarios a su forma de pensamiento.
Es un gobierno vertical, con múltiples hombres de negocios involucrados en puestos clave, y con la lealtad absoluta al presidente …… de la empresa, que además, resulta que es del país.
Ya desde el inicio de su segunda administración Trump emitió una serie de indultos a las personas involucradas en el ataque al Capitolio por ejemplo, desestimando no sólo la acción de la justicia en el anterior gobierno, incluidos los jueces, sino además pretendiendo -una vez más- reescribir la historia a su favor.
Blanche ganó su simpatía el pretender establecer un Fondo de Reparación Económica superior a los 800 millones de dólares, para entregar a todoso esos ex convictos que atacaron el Congreso en enero del 2021, y que ahora la administración Trump pretende convertir en víctimas.
El rechazo del actual Congreso al Fondo de Blanche, lo obligó a retirarlo si esperaba obtener la ratificación para su cargo.
Quedan dos años de Trump al frente, y lo controla prácticamente todo.
No es un buen pronóstico para una democracia disminuida, golpeada y sometida.






