Noticias Chihuahua:
El comercio digital ya alcanzó escala global: más de 6.3 billones de dólares y 2.8 mil millones de compradores. Sin embargo, el mayor reto no está en atraer usuarios, sino en cumplir lo prometido después del clic. Con base en reportes de Shopify, DHL, AMVO y organismos internacionales, este análisis revela por qué América avanza rápido en consumo digital, pero enfrenta una presión operativa que definirá quién lidera el mercado en 2026.
El comercio digital se encuentra en un punto de madurez inédito. De acuerdo con Insider Intelligence eMarketer, en 2025 más del 60% de la población mundial compra en línea y el ecommerce supera los 6.3 billones de dólares, representando casi una cuarta parte de todas las ventas minoristas globales. Esta escala confirma que el consumo digital ya no es una tendencia; es la infraestructura central del retail mundial.
Para entender cómo se sostiene un sistema de este tamaño, es clave observar a una de las plataformas con mayor visibilidad operativa del planeta: Shopify. Su Future of Commerce Report 2025 se basa en millones de transacciones reales de más de 4 millones de comercios en 175 países. Su diagnóstico es directo: el principal desafío de este año no es vender más, sino cumplir mejor. Entregas, devoluciones, inventarios, pagos y posventa se han convertido en la frontera crítica donde las marcas ganan o pierden.
De acuerdo con Statista, la tendencia no es menor: se estima que cerca de 2.8 mil millones de personas compran digitalmente en 2025. Más compradores significan más oportunidades, sí, pero también más presión y más vulnerabilidad en ecosistemas saturados. Por su parte la UNCTAD, el organismo de Naciones Unidas especializado en comercio y economía digital, advierte que regiones como América Latina están incorporando millones de compradores nuevos, pero sin que la infraestructura, la regulación o la educación digital crezcan al mismo ritmo.
“El usuario ya no compra donde busca, compra donde vive digitalmente. Y vive en un espacio saturado de estímulos donde cualquiera puede recomendar, vender o influir. El desafío ya no es descubrir productos, sino aprender a distinguir qué oferta es confiable y cuál no.”indica Sebastián Castellanos Duque, especialista en innovación digital y operación a escala, COO de ARCA WW y partner en Rappi.
En toda América, desde Estados Unidos hasta Sudamérica, el avance digital viene acompañado de presiones operativas similares.
El Mastercard Economics Institute señala que en Estados Unidos la logística inversa se ha convertido en uno de los mayores costos ocultos del retail digital: devoluciones más frecuentes, más caras y más difíciles de procesar. En Colombia, el crecimiento del contenido comercial convive con un aumento de perfiles falsos y fraudes, lo que obliga a los usuarios a desconfiar incluso de canales antes considerados seguros. En ambos casos, la demanda crece más rápido que la capacidad de sostenerla.
México se mueve en esta misma ola, pero con una aceleración particular. Según el Estudio de Venta Online 2025 de la AMVO, el país alcanzó 789.7 mil millones de pesos en ventas online en 2024 y se posicionó en el Top 15 mundial en contribución del comercio digital al retail. Además, 84% de los internautas compra en línea, superando el promedio global. Estas cifras hablan de un mercado sólido, pero también de un mercado bajo presión.
La AMVO documenta que las razones por las que un usuario abandona una compra no han cambiado en años: envíos caros, sitios que no generan confianza, políticas de devolución poco claras y métodos de pago limitados. A esto se suma un punto crítico: entregas fuera del tiempo prometido y experiencias posventa insuficientes. Es ahí donde se rompen las expectativas, no en la búsqueda ni en el clic inicial.
La advertencia aparece también en el E-commerce Logistics Report 2025 de DHL, que confirma que las devoluciones crecieron más de 30% en los últimos dos años y se han convertido en uno de los mayores costos operativos del comercio digital. La industria vende más, pero está cumpliendo menos.
Castellanos Duque lo sintetiza de forma precisa: “El crecimiento del ecommerce nunca ha sido el problema. El problema es cumplir. El reto empieza después del clic: entregas, devoluciones, logística y posventa. Cuando la experiencia falla, no se pierde una compra, se pierde la relación.”
Hacia 2026: el crecimiento dependerá menos del volumen y más de la capacidad de sostenerlo
Para Sebastián, la conclusión es clara: si 2020 a 2024 fue la etapa del crecimiento acelerado, 2026 será el año de la consolidación. Las empresas que quieran expandirse deberán reforzar operaciones, educar a sus usuarios, filtrar mejor los canales de venta y garantizar que cada promesa se cumpla.
“No se trata de vender más, sino de operar mejor. Y quien entienda eso será quien lidere el mercado en 2026.”
El continente ya domina la conversación digital. Lo que viene ahora es demostrar que también puede dominar la experiencia.







