La agonía que hoy vive la joven democracia mexicana no es nueva y tampoco única; la han vivido muchos pueblos como el venezolano, el colombiano y el nicaragüense, por citar sólo tres casos en nuestro Continente.

En realidad se trata de un eslabón más de esa larga cadena de tiranías que se han gestado a lo largo de la historia sin necesidad de llegar a extremos como el golpes de Estado, revoluciones o revueltas armadas.

 

Son historias en donde sátrapas, como López Obrador, llegan al poder por la vía democrática, enarbolando la bandera democrática pero, ya en el poder, paso a paso destruyeron la democracia hasta convertirla en tiranía.

Y es que, contra lo que muchos suponen, el fin de la joven democracia mexicana se ha llevado a cabo no solo con manual en mano, sino a la vista de todos; al extremo de que el pasado 2 de junio, 35 millones de mexicanos habrían votado por darle muerte a nuestra democracia.

Sí, así de simple, pero así de contundente.

Y sí lo dudan, está a la vista de todos que, desde Palacio, siguen de manera puntual un manual que dicta el paso a paso no sólo para llegar al poder, por las vías democráticas, sino que copian una guía que también establece los pasos para la destrucción paulatina de las instituciones democráticas, de los contrapesos y, en especial, de la división de poderes.

Pero lo peor del caso es que toda esa destrucción democrática se lleva a cabo a los ojos de todos y con la complacencia de grupos sociales que se dicen felices con el imperio de la violencia, del crimen, la extorsión y la corrupción.

Sectores sociales como los poderosos empresarios, los influyentes intelectuales y, en especial, los grandes medios de comunicación –prensa, radio, televisión y digitales–, que no son más que solapadores de las tiranías en turno, a pesar de que avalan la llegada de los dictadores.

 

Y si tienen dudas, ahí están empresarios como Carlos Slim, uno de los más beneficiados en el tirano sexenio de AMLO y hoy aplaudidor de la marioneta de Obrador, la impuesta Claudia.

Pero muchos otros hombres de empresa y dueños de grandes medios también se dicen felices con la tiranía de López y el continuismo de Claudia. Nos referimos a Emilio Azcárraga, de Televisa y a los González, de Milenio, entre muchos otros que son vulgares “soldados de Morena”, igual lo fueron de lo peor del viejo PRI.

Y es que, a querer o no, está claro que no les interesa entender que hoy, la destrucción de la democracia ya no se hace con guerrillas o con balas, sino con votos metidos a las urnas manipuladas desde lo más alto del poder.

Y el mejor ejemplo es que hoy, si bien acabaron las elecciones, también es cierto que siguen las masacres, los crímenes violentos, el cobro de piso, la quema de negocios pero, sobre todo, el debilitamiento de las instituciones democráticas.

Sí, el “segundo piso” al que se refiere la impuesta Claudia, no es más que un creciente deterioro de las libertades y los derechos ciudadanos; como la destrucción del INE y los contrapesos fundamentales, como el fin del Poder Judicial; como la muerte de los partidos opositores, como el PRD, como la exclusión de las minorías y como un mayor acoso y persecución a la prensa y a los periodistas críticos.

Y si no lo vieron, en sólo seis años, paso a paso y a los ojos de todos, Obrador aniquiló la democracia y hoy, una vez que logró su reelección a través de Claudia, dará el golpe final: la muerte definitiva del Poder Judicial.

 

Pero tampoco es una novedad.

Y es que en los primeros días de mayo de 2018 aquí revelé la conclusión a la que llegaron un grupo de empresarios mexicanos, ante la eventual victoria de López Obrador en las urnas.

Así me lo dijeron: “En las últimas dos décadas, todos construimos una poderosa escalera para acceder al poder; una escalera llamada INE, que garantiza elecciones confiables, creíbles y legales.

“Gracias a esa escalera, llegaron al poder Fox, Calderón y Peña y por esa misma escalera, llegará al poder López Obrador. Pero ya en la cúspide del poder, Obrador pateará la escalera y nadie más podrá subir… y claro, él se quedará arriba, indefinidamente”. (FIN DE LA CITA)

Volví al tema el 19 de junio de 2019 con la siguiente entrega del Itinerario Político, titulado: “AMLO busca matar al INE y a la democracia”.

Así lo dije: “Durante meses, en éste y otros espacios lo advertí: la intención del candidato y luego presidente Obrador es instaurar una dictadura que empezará con el regreso de la reelección presidencial.

“Para lograr ese objetivo, Morena y López planean la destrucción de todo el sistema electoral que se construyó entre 1996 y 1997 y que hizo posible la alternancia en elecciones locales a partir de 1997 y en las presidenciales del año 2000.

“Y fue tal el éxito del sistema electoral mexicano –reconocido en todo el mundo y replicado en no pocos países–, que en julio de 2018 permitió la victoria de López Obrador y de su partido, Morena.

 

“Es decir, hoy las elecciones mexicanas son transparentes, confiables, equitativas y no solo garantizan el postulado maderista de “Sufragio Efectivo”, sino la alternancia y la pluralidad.

“Sin embargo, la advertencia que hicimos durante años –que Obrador va por una dictadura que empezará con su reelección–, ya pasó de ser una lejana posibilidad hasta convertirse, hoy, en una contundente realidad.

“Y si dudan ayer lo confirmó el propio López Obrador: “primero va la ratificación de mandato y luego los cambios electorales”, dijo.

“¿Qué significa lo anterior?

“En términos concretos se trata de una confesión de parte. Y los fanáticos lopistas podrán decir misa pero hoy es realidad que el Gobierno de Obrador intenta desaparecer la democracia; sus instituciones y la confianza ciudadana en el sufragio efectivo.

“¿Y por qué Obrador atenta contra la democracia toda; contra el INE, la certeza, la equidad, la transparencia y certidumbre de los procesos electorales?

“Porque el primer paso de López para matar la democracia mexicana será precisamente matar todo el sistema electoral –como hoy lo conocemos–, para luego regresar a los viejos tiempos en donde el PRI mangoneaba las elecciones; tiempos en los que nada se movía sin la voluntad presidencial.

“En pocas palabras, Obrador y su claque –Morena, Panal y PT–, además de la complicidad y el papel de verdaderos enemigos de México y de la democracia –con diputados y senadores de esos partidos–, preparan el mayor magnicidio conocido en México; la muerte de la democracia toda.

 

“¿Recuerdan cuando el PRI de Echeverría impuso al candidato López Portillo –que ya era presidente desde el momento de ser candidato–; recuerdan cuando el PRI de Miguel de la Madrid impuso a Salinas como presidente mediante la caída del sistema, a través de Manuel Bartlett?

“Pues esos tiempos son el pasado al que López Obrador quiere llevar al país; tiempos en donde el presidente en turno mangoneaba los procesos electorales y decidía al sucesor”. (FIN DE LA CITA)

Lo anterior lo dije el 19 de junio de 2019. ¿Tuve o no razón?

¡Se los dije!

Al tiempo.

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