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Yeri MUA se convirtió en tendencia por las razones equivocadas tras compartir videos y fotos disfrutando del prestigioso festival de música electrónica Zamna Tulum durante su edición 2026. Mientras la influencer bailaba y vivía la experiencia VIP entre sets de DJs internacionales, una parte del público la atacó en redes acusándola de «invadir» un evento considerado «exclusivo» y «de élite» dentro de la escena electrónica.
Los comentarios no se hicieron esperar: «Zamna es para ravers de verdad, no para influencers», «Está arruinando la vibra» o «Esto ya no es underground». La crítica refleja un gatekeeping común en subculturas musicales, donde algunos fans sienten que la presencia de figuras mainstream «contamina» espacios que perciben como suyos.
Sin embargo, la realidad es sencilla: Zamna es un festival masivo y comercial, abierto a cualquiera que compre boleto —desde DJs profesionales y ravers veteranos hasta influencers o turistas casuales—. Los paquetes van desde entrada general hasta experiencias VIP, y su éxito se basa precisamente en atraer a un público amplio y diverso. Yeri, como cualquier asistente con recursos, pagó su acceso y disfrutó del evento sin más.
Este episodio pone sobre la mesa el choque entre la democratización de festivales electrónicos —que viven de patrocinios y figuras públicas— y el purismo de una parte de la comunidad. Al final, Zamna no es un club secreto: es un negocio que celebra la música… y quien pueda pagar, entra. ¡La pista es de todos! 🎧🌴







