El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) atraviesa una etapa de crecimiento político bajo su alianza con Morena, después de haber consolidado buena parte de su trayectoria durante los años en que el PRI dominaba la política nacional. El cambio de alianzas le ha permitido ampliar su presencia legislativa y fortalecer su influencia en las negociaciones electorales, al grado de convertirse en un socio relevante para el partido gobernante.
Durante décadas, el Verde construyó su presencia mediante acuerdos con fuerzas políticas de mayor tamaño. Su alianza con el PRI le permitió obtener espacios de representación y participar en distintas contiendas electorales, mientras que su posterior acercamiento a Morena abrió una nueva etapa para el partido, que ha buscado conservar posiciones y ampliar su margen de negociación dentro del bloque oficialista.
Uno de los factores que explican su peso actual es su capacidad para negociar candidaturas y respaldos legislativos. Aunque Morena concentra la mayor fuerza electoral de la coalición, el PVEM ha demostrado que su participación puede ser determinante en acuerdos parlamentarios y en la definición de estrategias rumbo a los próximos procesos electorales.
El crecimiento del partido también se refleja en su presencia en gobiernos estatales, entre ellos San Luis Potosí y Quintana Roo, donde ha logrado consolidar espacios de poder. Estas posiciones le ofrecen margen para negociar con sus aliados y mantener una estructura política propia, más allá de su participación en las coaliciones nacionales.
De cara a las próximas elecciones, el desafío del PVEM será mantener el equilibrio entre su alianza con Morena y sus propios intereses electorales. Su trayectoria muestra una estrategia basada en acuerdos con fuerzas políticas dominantes, una fórmula que le ha permitido mantenerse vigente y ganar influencia en distintas etapas de la política mexicana.






