En el municipio de Aquiles Serdán, encabezado por Teresa Eríbez, comienza a tomar forma un asunto que podría convertirse en un verdadero dolor de cabeza para la administración municipal. El señalamiento es que se estarían ofreciendo viviendas abandonadas a familias que buscan regularizarlas y pagarlas mediante convenios, incluso tratándose de personas que requieren esas casas para habitarlas. El problema aparece cuando, según lo que se está señalando, algunas de esas mismas viviendas habrían sido adquiridas posteriormente por una constructora con la intención de comercializarlas.
Y aquí es donde la historia se pone interesante, porque las miradas comienzan a dirigirse hacia el Infonavit y el propio Ayuntamiento de Aquiles Serdán. La pregunta que queda en el aire es muy sencilla: ¿quién tiene realmente los derechos sobre esas viviendas y bajo qué procedimiento se están ofreciendo a las familias? Porque si existen convenios, compradores interesados y posteriormente aparece una empresa constructora reclamando o comercializando los mismos inmuebles, alguien tendrá que explicar qué está ocurriendo y, sobre todo, qué documentos respaldan cada operación.
El asunto, dicen, podría salir pronto a la luz con mayor detalle, particularmente si las familias involucradas comienzan a presentar documentos y testimonios sobre los acuerdos que les fueron ofrecidos. La bronca no sería menor: hablamos de personas que buscan acceder a una vivienda y que podrían terminar atrapadas en un conflicto entre autoridades, organismos de vivienda y particulares. Por eso habrá que estar atentos a Infonavit y Teresa Eríbez, porque si existen irregularidades o se entregaron viviendas sin tener certeza jurídica sobre ellas, alguien tendrá que responder por las consecuencias.
Hoy el alcalde de Delicias, Jesús Valenciano, se presentó en el Palacio de Gobierno. No hay un comunicado oficial que detalle el motivo de la visita, pero en la política chihuahuense las idas al edificio de la calle Aldama rara vez son casuales.
Hay varias lecturas posibles. La más sencilla es la de la gestión cotidiana: Delicias depende en buena medida de la coordinación con el gobierno estatal en obra pública, seguridad (el Subcentro Centinela), ampliación hospitalaria y temas del campo, especialmente agua y energía eléctrica para productores. Valenciano ha sido insistente en que Conagua no resuelve trámites y en que la región centro-sur necesita respaldo permanente. Una reunión de seguimiento después del puente de Independencia encajaría con esa lógica.
La segunda lectura es política; hace apenas semanas Valenciano declinó buscar la gubernatura y anunció su respaldo a Marco Bonilla. En un momento en el que el PAN acomoda posiciones rumbo a 2027, una visita al Palacio puede servir para ratificar lealtades, negociar espacios o simplemente mostrar que sigue dentro del círculo cercano a la gobernadora Maru Campos.
También existe la posibilidad de que se trate de un asunto presupuestal o de proyectos específicos que requieren el visto bueno estatal. Delicias ha recibido inversiones importantes en los últimos años, y mantener ese flujo de recursos exige presencia constante.
Lo que no se puede descartar es que la visita forme parte del reacomodo interno del panismo. Valenciano ya no va por la gubernatura, pero sigue siendo un actor con peso en la región productiva del estado. Acercarse al poder estatal después de declinar es una forma de no quedarse fuera del tablero.
Andrea Chávez ya ganó. Bueno… según Andrea Chávez. Bastó que Rubrum le pusiera 58.4 por ciento frente al 41.6 de Cruz Pérez Cuéllar para que en redes apareciera prácticamente con la banda de gobernadora, como si Morena ya hubiera hecho consejo estatal, encuesta interna, registro y toma de protesta en una sola publicación.
El detalle es que una encuesta no construye territorio, no toca puertas, no recorre colonias y mucho menos sustituye cinco años de trabajo político. Cruz lleva dos administraciones al frente de Juárez y fue reelegido en 2024 con más de 354 mil votos. Es decir, mientras uno ha tenido que gobernar y caminar una ciudad, la otra ha tenido que caminar… principalmente el algoritmo.
Y ahí está la verdadera diferencia que quizá no aparece en la gráfica de Rubrum: Cruz tiene territorio; Andrea tiene reflectores. Cruz tiene cinco años de estructura municipal; Andrea tiene cinco años de exposición política. Una cosa es que las redes hagan ruido y otra que ese ruido se convierta en votos cuando llegue la hora de tocar puertas, movilizar gente y convencer fuera de la burbuja digital.
Porque, seamos sinceros, la publicación de Andrea tiene más pinta de patada de ahogada que de celebración tranquila. Cuando alguien necesita gritar desde septiembre que ya le ganó al adversario, cuando la candidatura todavía ni siquiera está definida, quizá está intentando convencer primero a los demás… y después convencerse a sí misma.
Además, habría que preguntar qué tan grande es el expediente de resultados propios que sustenta semejante seguridad. Entre sus iniciativas más conocidas está haber impulsado el Día Nacional de las y los Alfareros, un reconocimiento importante para una tradición vinculada con Chihuahua, particularmente Mata Ortiz. Pero de ahí a tener una trayectoria comparable con cinco años de gobierno municipal y operación territorial hay un trecho bastante largo. No le llega ni a los talones en experiencia de gobierno local, y eso no lo arregla ni una encuesta, ni un hashtag, ni veinte publicaciones con emojis.
Así que enhorabuena por el 58.4, Andrea. Guárdalo bien, porque las encuestas cambian y la política tiene memoria. Cruz seguirá teniendo cinco años de territorio mientras ella sigue intentando demostrar que una pantalla puede pesar más que una colonia. Y si esto era para demostrar fuerza, terminó demostrando otra cosa: que cuando todavía falta mucho para la candidatura, quien celebra demasiado pronto puede estar dando exactamente las patadas que da quien siente que se está quedando sin aire.






