La estrategia migratoria del gobierno de Donald Trump ha cambiado los puntos de llegada de los mexicanos deportados desde Estados Unidos, con un número creciente de personas enviadas por avión a regiones alejadas de la frontera norte. Entre enero y mayo de 2026, 75 mil 750 connacionales fueron repatriados y 32 mil 040, equivalentes al 42 por ciento, llegaron por vía aérea a puntos como Tapachula, Villahermosa, el AIFA y Tulum.
Los datos de la Secretaría de Gobernación (Segob) muestran que los retornos ya no se concentran principalmente en las ciudades fronterizas. Del total registrado, 20.9 por ciento ingresó por Matamoros; mientras que Tapachula recibió 19.2 por ciento, Villahermosa 16.2 por ciento, Ciudad Juárez 9.2 por ciento, Nogales 8.3 por ciento, Ciudad Acuña 7.6 por ciento y Tijuana 6.6 por ciento. El aeropuerto de Tulum concentró 1.7 por ciento de los retornos.
La distribución también refleja el cambio en la política de deportaciones. Durante mayo, de acuerdo con cifras oficiales, 12 mil 889 mexicanos fueron enviados por vía aérea a Chiapas, Tabasco y Quintana Roo, lo que representó 71.57 por ciento de las 18 mil 009 deportaciones registradas ese mes. En contraste, solamente 6.7 por ciento regresó por vía terrestre a alguna ciudad de la frontera norte.
En ese mismo mes, 6 mil 968 personas fueron deportadas al aeropuerto de Tapachula, 4 mil 640 al de Villahermosa y mil 281 al de Tulum. La estrategia estadounidense busca alejar a los deportados de la frontera con el argumento de dificultar nuevos intentos de ingreso irregular a su territorio.
El cambio ha significado una reducción importante de las deportaciones por tierra hacia ciudades fronterizas, mientras aumentan los vuelos hacia el sur y otras regiones del país. De acuerdo con análisis recientes, durante abril y junio de 2026, los destinos del interior de México concentraron la mayoría de las deportaciones de ciudadanos mexicanos, confirmando una modificación en la forma en que Estados Unidos devuelve a los migrantes.






