Chihuahua, Chih.— Aunque la Dirección de Seguridad Pública Municipal presume una tendencia favorable en los indicadores de violencia, hablar de 12 homicidios al corte de la presente quincena difícilmente puede presentarse como un resultado alentador. Son 12 personas asesinadas, 12 familias que enfrentan una pérdida irreparable y una cifra que, lejos de permitir triunfalismos, obliga a mantener la preocupación y exigir resultados.
El comisario Julio César Salas González sostiene que existe una disminución de 24 casos en la comparativa anual y atribuye el comportamiento a la estrategia conjunta con la Fiscalía General del Estado, el área de inteligencia, el incremento del patrullaje y las llamadas Células BOI. Sin embargo, el dato que permanece sobre la mesa es contundente: los homicidios continúan ocurriendo en la capital.
Y mientras las autoridades hablan de contención, la realidad para las familias de las víctimas es otra. Para ellas no existe una estadística favorable ni una tendencia que pueda compensar la pérdida de un padre, una madre, un hijo o un hermano. Cada homicidio representa una historia truncada y un reclamo de justicia que no puede reducirse a una gráfica comparativa.
El propio anuncio de que se busca resolver prioritariamente cinco casos relevantes ocurridos el mes pasado deja claro que todavía hay una tarea importante por delante. Los cateos anunciados para esta semana y la información de inteligencia que, según Salas González, ya se encuentra avanzada deberán traducirse en detenciones, investigaciones sólidas y, sobre todo, resultados concretos.
También hay avances en delitos patrimoniales: disminuyeron los robos de vehículos, los robos a casa habitación y los robos a negocios. Son datos que deben reconocerse, pero no deberían utilizarse para diluir la gravedad de los homicidios. Una reducción estadística no significa que el problema esté resuelto.
El trabajo de la Policía Municipal debe continuar, sí, pero la seguridad no puede medirse únicamente por cuánto bajó una cifra respecto al año pasado. Mientras haya homicidios en Chihuahua, hay familias sufriendo y hay una deuda pendiente con las víctimas. Doce no son solamente un número: son doce vidas que ya no están.






