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Lo que comenzó como una aventura por carretera terminó convirtiéndose en una historia marcada por experiencias difíciles, momentos inexplicables y obstáculos que, por momentos, parecían imposibles de superar. El viajero Tabaré Alonso, quien inició desde Uruguay, reveló que durante su recorrido por Georgia, en Estados Unidos, decidió dejar de compartir su ubicación luego de vivir una situación incómoda con una familia que conoció a través de Facebook. Asegura que ese episodio cambió por completo el rumbo del viaje e incluso afectó su salud, al grado de perder parte de la vista y verse obligado a utilizar lentes.
Los problemas continuaron cuando intentaban llegar a Canadá. Obtener la visa para su compañera Fer se convirtió en una auténtica odisea, pues fueron víctimas de una estafa que los obligó a comenzar nuevamente con los trámites. A esto se sumó que dos personas dedicadas a la videncia, sin conocerse entre sí, les aseguraron que jamás lograrían pasar de Nueva York porque algo los detendría. Sin embargo, decidieron seguir adelante hasta lograr establecerse en territorio canadiense.
Con el paso del tiempo, Tabaré reconoció que el temor provocado por aquellas experiencias también los llevó a dejar de compartir las historias positivas del camino. Explicó que durante semanas dejaron de hablar desde el corazón y de mostrar a las personas solidarias que fueron encontrando durante el recorrido. Hoy considera que las carreteras solitarias, los animales salvajes o los campamentos alejados nunca representaron el verdadero peligro, sino que las situaciones más complicadas aparecieron precisamente donde menos lo esperaban.
El viajero recordó además otros episodios que marcaron su travesía. En Costa Rica permaneció cerca de diez días sin poder abandonar un sitio, sintiendo que una fuerza inexplicable le impedía continuar, mientras que en el Pico de Orizaba vivió una experiencia que aún no logra comprender, al asegurar que durante la noche sintió que alguien lo jaló de los pies hasta terminar fuera del refugio donde descansaba antes de intentar alcanzar la cumbre.
Pese a todas esas vivencias, Tabaré afirma que el viaje le dejó una importante enseñanza. Considera que las experiencias más difíciles fortalecen el carácter, mientras que los buenos momentos, la generosidad de las personas y el amor encontrado durante el camino hacen crecer el corazón. Con esa reflexión celebró finalmente su llegada a Canadá, convencido de que cada obstáculo terminó convirtiéndose en una lección de vida.






