La columna
POR CARLOS JARAMILLO VELA
· El regreso de Maria Corina Machado: una esperanza para la democracia.
Las elecciones intermedias de Estados Unidos, que se efectuarán el próximo tres de noviembre, han generado diversos comentarios por parte de analistas políticos. Muchas opiniones apuntan a un notable retroceso electoral del Partido Republicano, representado por el actual presidente, Donald Trump, quién a juicio de algunos politólogos y periodistas ha decepcionado al electorado debido a aspectos como el incumplimiento de sus promesas de mejoría económica para los estadounidenses, la corrupción gubernamental, y los altibajos del desempeño de la política exterior desplegada por el mandatario.
En este último aspecto, dos de los principales fracasos que se pueden atribuir a Trump, son su rechazo por parte de la mayoría de los líderes de la comunidad Europea, que lo perciben como un tipo autoritario e intervencionista, en virtud de su pretensión de apoderarse Groenlandia, y, por otro lado, el fracaso de Estados Unidos en la supuesta guerra de “cinco semanas” contra Irán, cuyo desenlace aún no se conoce y que ha costado miles de millones de dólares al erario estadounidense, así como la destrucción de objetivos militares y económicos de ese país y sus aliados árabes en medio oriente. La lección parece ser clara: el populismo y la arbitrariedad deterioran la imagen y la confianza del pueblo hacia sus gobernantes.
El regreso de María Corina Machado, a su natal Venezuela, pone una vez más en el escaparate internacional la acción del gobierno de Donald Trump a favor de la continuidad democrática en América Latina. El retorno de la Premio Nobel de la Paz y líder opositora venezolana, a su país, reaviva la esperanza de un cambio próximo para recuperar en esa nación la libertad, dignidad y democracia que los regímenes dictatoriales de Hugo Chávez y Nicolás Maduro robaron al pueblo venezolano. Además, el retorno de Corina Machado significa la posibilidad de que Venezuela vuelva a transitar por la senda del desarrollo económico y social, truncada por las tiranías de ambos dictadores, el primero de ellos fallecido, y el segundo, preso en una cárcel de Estados Unidos, y sujeto a juicio por la acusación de graves delitos.
Desde el punto de vista de los derechos humanos y la democracia, el reencuentro de Corina Machado con su pueblo representa indiscutiblemente un éxito de la administración de Donald Trump, pues es evidente que gracias a la presión de la Casa Blanca sobre el gobierno de Delsy Rodríguez, fue posible que el régimen chavista-madurista autorizara el regreso de la conocida y carismática opositora, hoy reconocida dentro y fuera de Venezuela.
Se vislumbra como un hecho que el próximo paso a dar por María Corina Machado será su postulación en busca de la Presidencia de su país, cuando en Venezuela se realicen comicios presidenciales para la renovación de la jefatura del Estado. El
eventual triunfo electoral de Machado situaría de nuevo a Venezuela como un país comprometido con el respeto a los derechos políticos, económicos y sociales de sus ciudadanos, como lo hacen las naciones progresistas. La repatriación de Corina Machado significa, sin duda, una esperanza para la democracia.
carloshjaramillovela@yahoo.com
Miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua, A.C.






