Home Editorial Sin agua… ¿y sin chamba? // BENCHMARK / Jorge A. Meléndez Ruiz

Sin agua… ¿y sin chamba? // BENCHMARK / Jorge A. Meléndez Ruiz

by Redacción

 

 

REFORMA

“No se va a producir cerveza en el norte. O sea ya, veda. ¿Quieren seguir aumentando la producción? Todo el apoyo para el sur, sureste… lo mismo en otros productos. Ya no se pueden dar permisos donde no hay agua”.

Obvio, esto se veía venir.

López Obrador aprovecha la oportunidad de la crisis hídrica para completar su “jugada maestra”. Al cabo es bien fácil de resolver: sólo váyanse al sur. Ahí sí hay agua.

Madre mía, una falacia muuuy peligrosa.

Un terrorífico lobo disfrazado de una mansa oveja.

Vámonos por partes.

Primero que nada, es cierto: México está en una zona de estrés hídrico. Y las perspectivas -por factores como el cambio climático- son malas.

Por ejemplo, la doctora Rosario Sánchez comenta que la cuenca del Río Bravo, de donde depende Monterrey para su suministro, es la más amenazada a nivel mundial. Sí, a nivel mundial.

Y no nada más eso. Imagina, el 70% del planeta es agua. Peeero, apenas 3% es agua dulce. Y se pone peor la cosa: 70% de esa agua dulce está en glaciares, 29% es subterránea y apenas 1% es superficial.

Leíste bien, 1%.

Por eso la arenga de López parece tener sentido.

Pero como siempre, el diablo está en los detalles. Precisamente estos detalles son los que desnudan la falacia de AMLO.

Según la CNA (datos de octubre de 2019), la agricultura representa el 76% del uso de agua en México. ¿Y la industria? Apenas 5%.

Es imperativo el ahorro de agua. No existe la menor duda. Pero los datos duros indican que el camino más efectivo sería tecnificar la agricultura. Un ahorro del 10% en el uso agrícola del agua representaría 50% más que todo el consumo de la industria. Sí, que todo el consumo industrial.

Por lo tanto, el camino más efectivo serían inversiones para riego agrícola eficiente a través de riego presurizado (aspersión o goteo). Sería ir en contra de trapiches y parcelas de autoconsumo.

Sería ir en contra de los dogmas del Tlatoani.

Pero la falacia no termina ahí.

Para nada.

Metámosle lupa al deseo -a huevito- de llevar inversiones al sureste, donde está el agua, como dice Andrés Manuel.

Van unos cálculos de servilleta.

Para motivos de este ejercicio digamos que el sur/sureste lo forman los estados de Michoacán, Puebla, Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

Ese sur representa 31% de la población de México, pero sólo 23% del PIB nacional (datos de 2019, antes de la pandemia). Es decir, genera 26% menos producción que lo que les tocaría por su población.

Como referencia tomemos a Nuevo León. Posee 4.5% de la población y genera 7.8% del PIB, 71% más de lo que debería. O que tal Coahuila, 2.4% de la población y 3.4% del PIB, 41% más de lo proporcional.

La pregunta es: ¿por qué?

La respuesta es multifactorial. Pero en términos generales, porque en el norte hay mejores escuelas, universidades (y mejores maestros y sindicatos), electricidad, infraestructura, gobiernos y ética de trabajo.

Se oye feo, pero es cierto.

Tomemos por ejemplo el tan importante sistema educativo. Mexicanos Primero calcula el índice de cumplimiento de la responsabilidad educativa, una medida de la calidad de la educación en los estados.

¿Quiénes crees que ocupan los últimos 4 lugares? Chiapas, Michoacán, Oaxaca y Guerrero, en el índice de 2018.

Eso no sorprende nadita. Tierra de la CNTE, que en el sexenio de la “transformación” volvió a las andadas. El sistema educativo con AMLO está peor que nunca… ¡y aparte llegó el Covid!

¿Empleos al sur de México? Buena idea, sin duda una meta loable. Pero en materia de crecimiento económico y generación de empleos, esos buenos deseos deben estar sustentados en cimientos sólidos.

Cimientos que tienen que construirse a través del tiempo, y particularmente en el tema educativo.

Regreso al dicho del inicio, que es muy preocupante.

Las ideas de AMLO son terribles y su odio por los empresarios es patente. Es bien fácil pasar de “no más inversiones nuevas” a cancelar las actuales. Espero haberte convencido, eso simplemente es una pentontada.

La crisis del agua, como todas las crisis, debe atacarse con inteligencia, análisis y precisión. Si no, nos vamos a quedar sin agua… ¡y sin chamba!

Posdata. Por supuesto que no sorprende el nombramiento de Leticia Ramírez a la SEP. Al Tlatoani no le interesa la educación. Relee “(mal) EducAMLO”.

EN POCAS PALABRAS…

“En la política la estupidez no es desventaja”.

Napoleón

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