Jennifer García Valencia, de 33 años, murió el pasado 15 de agosto mientras se realizaba la cuarta sesión de un tatuaje en su domicilio, en Bogotá, Colombia. El caso dio un nuevo giro luego de que el Instituto Nacional de Medicina Legal estableciera que la causa del fallecimiento fue una intoxicación medicamentosa provocada por la combinación de fentanilo, midazolam y ketamina, administrados por vía intravenosa.
De acuerdo con el informe forense, la mezcla de estos medicamentos produjo efectos depresores sobre el sistema nervioso central, comprometiendo las funciones respiratorias y cardiovasculares de la mujer. La necropsia también clasificó la muerte como violenta en contexto de homicidio, aunque esta determinación forense no representa por sí misma una condena ni establece todavía la responsabilidad penal de una persona.
Jennifer había contratado a una persona para que le administrara medicamentos con el propósito de disminuir el dolor mientras continuaba el tatuaje de gran tamaño que llevaba varias semanas realizándose. Según las investigaciones, el procedimiento tuvo un costo de 600 mil pesos colombianos y se efectuó en su vivienda, sin las condiciones de vigilancia y atención clínica necesarias para responder ante una emergencia.
Tras recibir los medicamentos, la mujer comenzó a presentar complicaciones y perdió el conocimiento. Sus familiares solicitaron ayuda de emergencia y se realizaron maniobras de reanimación, pero los esfuerzos no lograron salvarle la vida. Las autoridades mantienen abierta la investigación para determinar quién administró las sustancias, de dónde fueron obtenidas y las responsabilidades que pudieran derivarse del procedimiento.






