Chihuahua, Chih.- Lo que debía ser una noche de diversión para familias y niños terminó en un episodio de tensión e incertidumbre, luego de que inspectores de Gobernación Municipal, acompañados por elementos de la Guardia Nacional, arribaron a un recorrido turístico de Halloween organizado por Chihuahua Bárbaro, con la intención de ingresar al lugar y aparentemente proceder a su clausura.
El hecho fue denunciado por el propio empresario y propietario de la compañía, Orlando Barraza, quien a través de redes sociales relató que el operativo llegó cuando los asistentes disfrutaban de una de las actividades del recorrido, en la que el personaje de Sherlock Holmes presentaba un monólogo ante familias y menores de edad.
De acuerdo con su testimonio, el despliegue de autoridades pretendía ingresar al sitio sin considerar que en ese momento se desarrollaba una actividad con público infantil. Barraza, quien se encontraba presente, intervino para persuadir a los funcionarios de que esperaran a que las familias concluyeran su recorrido y abandonaran el lugar, evitando así que la situación escalara.
La tensión terminó cuando arribó el jefe de inspectores de Gobernación Municipal, quien reconoció al propietario de Chihuahua Bárbaro y advirtió que se trataba de un error y una confusión. Sin embargo, según la denuncia, los funcionarios simplemente se retiraron, sin ofrecer una disculpa por el incidente ni explicar claramente qué originó el operativo.
El episodio dejó al descubierto una preocupante falta de coordinación y comunicación entre las autoridades, que aparentemente movilizaron un operativo con presencia de la Guardia Nacional sin verificar previamente las condiciones del lugar ni la actividad que se desarrollaba.
La pregunta es inevitable: ¿cómo es posible que un error de logística de la autoridad termine poniendo en riesgo la tranquilidad de familias y niños que únicamente acudieron a disfrutar de una actividad turística?
Afortunadamente, el incidente no pasó a mayores y no se reportaron personas lesionadas. No obstante, la situación pudo haber tenido consecuencias mucho más graves si el operativo hubiera irrumpido abruptamente entre los asistentes, provocando miedo, confusión o una reacción de pánico.
La denuncia de Barraza pone sobre la mesa la necesidad de que las autoridades municipales actúen con mayor responsabilidad y coordinación. Porque si un operativo de inspección puede llegar hasta un evento familiar acompañado de fuerzas federales y retirarse después de reconocer que todo fue un error, lo mínimo que merece la ciudadanía es una explicación y una disculpa pública.






