Noticias Chihuahua:
POR JULIO TERRAZAS
Cuando se piensa que ya nada nos puede sorprender, de repente aparece Donald Trump y a través de una decisión completamente unilateral y sin ningún respeto por el Derecho Internacional, entra en Venezuela para arrestar a Nicolás Maduro y llevarlo a juicio en Nueva York.
Como siempre ocurre en este tipo de hechos, la mayoría de la gente toma posturas radicales, completamente maniqueas y cayendo en la falacia de la falsa dicotomía, a saber, del tipo: si no estás conmigo, estás contra mí; lo cual genera ruido e infodemia y en consecuencia, resulta más cómodo caer en uno de estos extremos, en lugar de analizar la situación con hondura y emitir opiniones menos sesgadas.
Esto es algo de lo que ocurre con los personajes más conocidos de la política mexicana; por un lado, están quienes defienden a capa y espada la supuesta soberanía de Venezuela y por el otro, los que aplauden el accionar de Trump.
La Presidenta Claudia Sheinbaum, expresó en la mañanera su completo rechazo al actuar del mandatario estadounidense, señalando que la soberanía es un derecho instalado en la Constitución Mexicana, así como en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional. Tal vez habría que recordarle a la presidenta, que el gobierno de Nicolás Maduro era una dictadura a todas luces y que gracias a él, miles de venezolanos viven en la pobreza absoluta, cientos de familias se han separado y millones de personas han emigrado a otros países para buscar un mejor porvenir.
Dicho lo anterior, la pregunta es: ¿Cuál es la postura correcta que debe tener México ante lo ocurrido en Venezuela? Si bien es imposible que las figuras políticas como la presidenta o el expresidente López Obrador no emitan comentario alguno; también es evidente que se pueden tener posturas menos dicotómicas y más concienzudas, como por ejemplo, el no señalar a Maduro como un mártir político, pero tampoco negar que lo ocurrido es una invasión a un país extranjero.
La primera mandataria mexicana dijo también que México es un país libre, independiente y soberano donde manda el pueblo. «Cooperación, sí, subordinación e intervención, no», comentó. Habría que recordarle a la jefa de estado, que hay muchos paralelismos entre la política de la 4T y lo hecho tanto por Chávez como por Maduro; si bien decir que México será la próxima Venezuela es llevar el discurso a la exageración, también resulta cierto que hoy el país se encuentra en un momento donde las instituciones y los poderes constitucionales, están subordinados a lo que se diga en Palacio Nacional.
Mientras que Venezuela se convierte en el tema de moda en la política internacional y todos los opinólogos dan su postura; el país continúa teniendo una crisis de seguridad por el narcotráfico de la cual no se ve cómo salir y las víctimas del Tren Interoceánico son ignoradas abierta y públicamente por Claudia Sheinbaum. No hay que dejar de ver lo que ocurre en la geopolítica internacional, pero es necesario centrarse en los problemas locales, que son muchos y algunos se ven francamente irresolubles.







