Luego de una llamada de alerta, la policía municipal localizó los cuerpos y pidió refuerzos a la corporación estatal para realizar las diligencias correspondientes e iniciar una búsqueda por la región. Los lugareños mencionaron que no vieron a personas extrañas o vehículos desconocidos en la región.
En el sitio de la emboscada, las autoridades periciales localizaron 40 casquillos de balas de alto calibre; aparentemente este crimen fue planeado y ejecutado con toda premeditación, señalaron las autoridades.
El doble homicidio causó impacto entre los pobladores de este municipio dedicado primordialmente a la agricultura, con una central hidroeléctrica y con proyectos de exploración minera.
Y es que el pasado 30 de enero fue reportado como desaparecido Rigoberto Alarcón Tapia, de 27 años, hijo de Melquiades Alarcón y tres días después reportaron que su cuerpo apareció en el fondo de un barranco.
La muerte del joven con la versión de un accidente fue tomada con escepticismo por los vecinos, porque era temporada electoral y el fallecido mantenía una postura contraria al partido Morena y promovía que no votaran por dicho partido.
Por eso la muerte del ex-funcionario y otro de sus hijos les parece inquietante.