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En el marco del Día Internacional de las Mujeres (#8M), el Observatorio de la Participación Política de las Mujeres organizó la conferencia magistral “El derecho de las mujeres a hacer política: estrategias político-institucionales contra la violencia política hacia las mujeres por ser mujeres”, impartida por la Dra. Flavia Freidenberg.

El evento se llevó a cabo en el Poliforum de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) y contó con la presencia en la mesa de la consejera del Instituto Estatal Electoral de Chihuahua y presidenta del Observatorio de Participación Política de las Mujeres, Yanko Durán Prieto; la Magistrada del Tribunal Estatal Electoral de Chihuahua, Roxana García Moreno; y la titular del Instituto Chihuahuense de las Mujeres, Raquel Bravo Osuna.
La Consejera Presidenta del IEE, Yanko Durán, destacó la relevancia del tema y subrayó que hablar del posicionamiento y el empoderamiento implica reconocer “lo que cuesta a las mujeres ocupar espacios de toma de decisiones, ejercer el poder público; no es fácil y está lleno de obstáculos”.
Una representación democrática que aún excluye
La Dra. Flavia Freidenberg, doctora en Ciencia Política e investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, es una de las voces más reconocidas en América Latina en materia de democracia, género y representación política. Durante su intervención recordó que la violencia política contra las mujeres debe analizarse tanto desde el plano material como desde el simbólico, pues ambas dimensiones reproducen exclusiones históricas.
Advirtió que la relación entre violencia estructural y procesos electorales no puede ignorarse, ya que en contextos de alta violencia general, la violencia política en razón de género tiende a incrementarse, especialmente en el ámbito municipal. En ese sentido, enfatizó: “Lo local es el corazón de la democracia, ahí es donde las mujeres enfrentamos más violencias”.
También señaló que en las sociedades donde persiste la violencia política contra las mujeres, la ciudadanía no ejerce sus derechos políticos en condiciones de igualdad, lo que impacta directamente en la calidad de la representación.
“Ponerle el cascabel al gato”
La especialista repasó la construcción jurisprudencial del concepto de violencia política contra las mujeres en razón de género (VPMRG) en México, desde su evolución normativa hasta su reconocimiento como obligación constitucional para el Estado mexicano.
Al referirse a los desafíos actuales, expresó que “ponerle el cascabel al gato” significa tipificar, establecer sanciones y mecanismos de reparación y no repetición, y subrayó que cada partido político debe asumir responsabilidad por las candidaturas que postula.
“En 30 años no he visto a ningún partido político hacer una renovación profunda de sus procesos internos”,afirmó, al tiempo que recordó que los partidos son también reflejo de la sociedad que los sostiene.
Freidenberg destacó que existe “un sistema de distribución de ideas y de relacionamiento público” que reproduce dos pilares históricos: un sistema patriarcal y un orden simbólico que la lucha feminista ha cuestionado durante décadas.
Cuatro ejes para combatir la violencia
En la parte final de su conferencia, la académica expuso las estrategias político-institucionales para combatir la violencia política contra las mujeres desde cuatro ejes fundamentales: Prevención, Atención, Sanción y Erradicación.
Entre los principales retos mencionó la implementación efectiva de la normativa, la coordinación institucional, el cambio cultural, la asignación de recursos suficientes, la capacitación especializada y el acceso efectivo a la justicia, poniendo en el centro la escucha a las víctimas y a las defensoras.
Finalmente, celebró que el marco normativo mexicano es sólido y “tiene dientes”, pero llamó a hacerlo valer plenamente. Recordó que, en muchos casos, las mujeres optan por el silencio no porque así lo deseen, sino porque denunciar puede significar perder el espacio político que tanto les ha costado conquistar.
La conferencia reafirmó que garantizar el derecho de las mujeres a hacer política sin violencia es una tarea pendiente y urgente para consolidar democracias verdaderamente incluyentes y paritarias.






