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Dice la Real Academia de la Lengua Española (RAE) que “purga” significa “Expulsión o eliminación de funcionarios, empleados, miembros de una organización, etc., que se decreta por motivos políticos, y que puede ir seguida de sanciones más graves.”

Pareciera que en los tiempos de la Cuarta Transformación los miembros encumbrados de Morena aplican dicho concepto al pie de la letra, al menos en Veracruz pareciera ser así.

El asesinato del ex diputado local y actual secretario de Asuntos Legislativos del Congreso del Estado, Alexis Sánchez García pareciera ser un asunto que pretende lastimar al grupo identificado con el presidente de la Junta de Coordinación Política de la Sexagésima Sexta Legislatura, Juan Javier Gómez Cazarín, de quien fuera uno de sus principales asesores.

Así de igual manera pareciera la detención del alcalde de Río Blanco, Ricardo Pérez García, acusado de supuesta posesión ilegal de armas de fuego, equipo táctico y hasta droga, pareciera formar parte de un ataque sistemático a determinados actores políticos vinculados al Gobernador Cuitláhuac García, con el simple objetivo de intentar descarrilar sus posibles aspiraciones políticas.

Las acusaciones y señalamientos en donde lo calificaron incluso de generador de violencia en la zona, terminaron siendo justificadas como parte de una especie de venganza por parte de un ex funcionario de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) que según el propio gobernador Cuitláhuac García le tenía mala voluntad al detenido, subiendo esa versión de la detención a un chat de medios de la zona.

Los efectos de la medida fueron se mencionó en diversas columnas periodísticas dañar la imagen del propio Zenyazen Escobar García, de quien se afirma sería hasta familiar el alcalde de Río Blanco.

Lo mismo ha sucedido con las acusaciones en contra de Manuel Huerta Ladrón de Guevara, delegado de la Secretaría del Bienestar en la entidad, a quien apenas avanza en sus aspiraciones por ser candidato al Gobierno del Estado o a la Senaduría por Morena, aparecen los ataques.

Extraño resulta que el responsable de la política interior y sobre quien pesa el diálogo constante con los partidos políticos, Eric Patrocinio Cisneros Burgos, no haya en ningún momento convidado a los actores políticos de su propio partido a la civilidad y al comportamiento profesional.

Por el contrario, pareciera que desde las dependencias afines a su control se continuará operando para hacer de “la purga” el mecanismo para garantizarse un futuro político promisorio, acabando con cuanto rival político se le planta enfrente.

Mientras tanto, es solo hacer un ejercicio de revisión sobre quien resulta ser el más beneficiado de todas y cada una de las desgracias que sufren los militantes morenistas en Veracruz y se develará la realidad.

Al tiempo.

Por AL PE

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