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Por: Guillermo Goñi,
Socio de Deal Advisory & Strategy
de KPMG México
El surgimiento de las plataformas de transmisión de contenido en directo o streaming (OTT, por sus siglas en inglés) ha transformado profundamente la industria del entretenimiento, trasladando el poder de las distribuidoras tradicionales hacia quienes crean el contenido y a sus consumidores. Este cambio en la manera de consumir entretenimiento ofrece la oportunidad de acceder a experiencias cada vez más personalizadas, pues aumentan las producciones originales que diversifican narrativas y trascienden barreras geográficas.
Comercialmente, estas plataformas han adoptado modelos híbridos de suscripción bajo demanda (SVOD, por sus siglas en inglés) y a la carta con publicidad (AVOD, por sus siglas en inglés), generando ingresos recurrentes. Por otro lado, la incorporación de empresas tecnológicas ha situado a los datos y la inteligencia artificial (IA) en el centro de las decisiones que definen qué mostrar y cómo personalizar aún más la experiencia de los usuarios.
En el contexto de desarrollo exponencial de este modelo, el anuncio de la posible venta de una emblemática compañía de entretenimiento por parte de un gigante del streaming podría desencadenar una disrupción sin precedentes en el sector, cuyas implicaciones más relevantes serían:
1. Fin del crecimiento sin límites en la inversión en contenido
El gasto en contenidos ha superado los USD 200 mil millones anuales, con una tasa de crecimiento anual compuesto (CAGR, por sus siglas en inglés) de 10% desde 2020, de acuerdo con un estudio de KPMG1. Sin embargo, esta inversión ha comenzado a mostrar señales de fatiga, puesto que el formato de producciones guionizadas muestra una clara desaceleración, lo que reflejan la necesidad de consolidar nuevas estrategias y maximizar la rentabilidad en un mercado saturado.
La estrategia de combinar ingresos de suscripciones y publicidad, aunada a la adquisición de bibliotecas de contenido se vislumbra como una alternativa efectiva, dado su potencial de posicionamiento inmediato y generación de valor.
2. La relevancia del contenido propio
Las grandes empresas de streaming realizan fuertes inversiones para adquirir a las compañías de entretenimiento tradicionales contenido reconocido a nivel mundial. Esta estrategia busca reforzar la identidad de marca, concretar suscripciones y captar talento creativo. Además, quienes las adquieren buscan ganar flexibilidad para definir su propio rumbo; ya sea apostar por el modelo tradicional enfocado en grandes producciones cinematográficas, o bien, innovar hacia un modelo más eficiente y adaptado al consumo bajo demanda impulsado por IA.
Por tanto, integrar a su oferta contenido que forme parte del imaginario colectivo, no solo expande la base de usuarios, sino que también posiciona a la compañía como un referente cultural en esta industria.
3. Videojuegos y series: hacia un modelo transmedia
En caso de que la compañía de streaming consolide la compra del estudio, el acuerdo incluiría también su sección de desarrollo de videojuegos, lo que ampliaría las oportunidades para diversificar su oferta. La compañía adquiriente estaría en excelentes condiciones para crear un ecosistema en el que videojuegos, series y películas pudieran desarrollarse bajo narrativas más integradas en diferentes formatos. Por otra parte, la explotación de licencias permitiría expandir historias a través de múltiples formatos, ofreciendo una experiencia transmedia más atractiva y profunda.
4. La propiedad intelectual ante la disrupción de IA
En el horizonte de grandes fusiones de compañías de entretenimiento surge la necesidad de proteger la propiedad intelectual frente a la disrupción de la IA generativa (IAGen). Además, las vastas bibliotecas de contenido podrían utilizarse para entrenar modelos de IA, ganando una ventaja competitiva frente a otros gigantes tecnológicos. Esta transacción buscaría integrar propiedad intelectual valiosa y, al mismo tiempo, establecer barreras que impidan que competidores externos erosionen la propuesta de valor de la compañía adquisidora.
A pesar del enorme potencial que tiene esta transacción, existen riesgos significativos que deberá superar, como desafíos operativos, estratégicos y culturales, por lo que un ejercicio de integración debe contemplar cada uno de ellos para garantizar una transición fluida y evitar la destrucción de valor. La incapacidad para captar sinergias efectivas podría comprometer los objetivos financieros e incluso la posición estratégica del comprador.
Además, los organismos reguladores en EE.UU. como la Comisión Federal de Comercio (FTC) y el Departamento de Justicia (DoJ), vigilan de cerca este tipo de adquisiciones para evitar la concentración de mercado en industrias culturales clave.
En conclusión, para que una empresa de streaming pueda realizar una adquisición de grandes dimensiones, en la que las sinergias proyectadas son prometedoras, el éxito dependerá de una integración eficiente a nivel operativo, comercial y cultural, a fin de generar resultados concretos que justifiquen el esfuerzo y la magnitud de la transacción. De igual modo, es esencial crear un modelo de servicio que no implique el acaparamiento del mercado, sino que permita ofrecer servicios de entretenimiento cada vez más integrados para poder incrementar su valor.
[1] The future of content spend and business models in Media, KPMG, 2025.
Nota: las ideas y opiniones expresadas en este escrito son de quienes firman el artículo y no necesariamente representan las ideas y opiniones de KPMG en México.







